Nos la han colado con el autocuidado

13 / 2 / 2020 |

Si es que así no puede ser... Tienes que cuidarte... Piensa que es maravilloso para ti y para tus hijos... Venga, ve a tomar un café... Y tú piensas: Si voy a tomar ese café, a la vuelta, la lavadora seguirá sin ponerse, tendré una montaña de trabajo más que atender, los niños no se lavarán los dientes y tendré que recoger el desastre en que se habrá convertido la casa. Pero aún así vas, lo haces, porque tienes que cuidarte, ¿verdad? Porque eso es cuidarse, ¿no?

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Que no, que no vengo a convencerte de nada. Que no, que no vengo a decirte que no te cuides. Que no, que los unicornios de colores no te llevarán en volandas hasta el mejor día del verano por mucho que nos empeñemos.

Y, he empezado este post sobre el engaño del autocuidado con tres NO sabiendo muy bien lo que hago.

Sé positiva, céntrate en la parte buena de lo que estás viviendo, no te hundas, ve a tomarte un café o unas cañas con amigas, date un baño relajante… ¡Cúidate!

¿Alguno de estos mensajes está mal? Evidentemente, no. Pero seguimos. Vamos a esos momentos malos, los peores, cuando estás gravemente enferma o lo está alguien de tu familia, cuando pierdes a un ser querido, cuando tus hij@s son víctimas de una situación de acoso, cuando sufres un estrés severo… La lista sería interminable, ¿verdad?

Entonces te vas a las redes sociales, a un montón de blogs, a los medios de comunicación, a la tele, o te tomas por fin ese café con una amiga y el mensaje que te llega por todos lados es el mismo: “tienes que cuidarte”, “necesitas desconectar”, “céntrate en los aspectos buenos que puedes aprender”. Cambias de cadena, se red social, de blog y te encuentras noticias sobre campañas de apoyo a lo que sea (la causa te dejo que la inventes tú) y ¿qué es lo que prima el 90% de las ocasiones? EL ESPECTÁCULO.

Autocuidado

Hermosas imágenes inspiradoras nos animan a hacer «eso»

Vamos a ver si consigo explicarme porque el tema se las trae y llevo yo años dándole vueltas.

NO PODEMOS IMPONER A LAS MADRES UNA NUEVA CARGA EN FORMA DE AUTOCUIDADO OBLIGATORIO.

NO PODEMOS DECIRLE A UNA PERSONA ENFERMA O EN UNA SITUACIÓN DE CRISIS EXTREMA QUE “TIENE QUE” SER POSITIVA.

No, el tema no va así. Así no funciona, señoras y señores. ¿Por qué? Pues porque esas madres que no consiguen hacer eso que ahora la sociedad les ha marcado como IMPRESCINDIBLE también se sienten culpables al ver que no consiguen sacar ni 5 minutos para sí mismas. Porque esas personas que no consiguen salir del hoyo en el que han caído todavía se sienten peor por no ser capaces de ver la caca de colorines y el mundo lleno de brilli brilli. Que si lo ven, pues miel sobre hojuelas, pero si no lo consiguen ahora, es lo que toca, tienes que pasarlo. Punto.

SER FELIZ NO ES OBLIGATORIO. SER FELIZ TODO EL TIEMPO ES IMPOSIBLE y, si alguien lo consigue en una vida futura, sus problemas derivarán de la gestión de otras emociones que no va a ser capaz ni de reconocer.

Pedir a las madres que se cuiden sin trabajar para que la sociedad en la que vivimos se dote de una red de apoyo familiar es uno de los mayores ejercicios de cinismo en los que caemos a diario. Pedir a familias que afrontan un diagnóstico que conlleva diversidad funcional para su hijo que se cuiden sin cambiar la sociedad y sin rastro de las redes e apoyo es peor que cinismo, es sumar más cargas a las que ya arrastran como pueden y decirles que TODO es responsabilidad suya ¿Cómo te puedes sentir si llevas un año sin dormir, no tienes apoyo familiar ni opciones de apoyo contratado? ¿Qué te parecerá la frasecita del autocuidado cuando tienes que cambiar el culo a tu hijo de 12 años, correr a contrarreloj del cole a fisioterapia y de logopedia a terapia ocupacional buscando tiempo para leerle un libro?

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¿A quién no le apetece meterse en un jacuzzi cada mes?

Eso por no hablar de las mencionadas campañas de apoyo que se basan en compartir un hashtag, vestirse de súper héroes o grabar un bonito mensaje. ¿Está mal hacer eso? No, por supuesto que no, pero el problema consiste en que acaban convirtiéndose en “lavaconciencias” que evitan profundizar en las realidades, en las personas, en las familias reales a las que supuestamente queremos ayudar o apoyar con esas acciones. En otras palabras, ¿qué sentido tiene que participemos, por ejemplo, en una carrera benéfica en apoyo a personas con diversidad funcional o que compartamos una imagen viral en una campaña por el Día Mundial del Síndrome de Down si después no ayudamos a alguien en dificultades, no nos acercamos al mundo de la diversidad ni a tiros o hacemos oídos sordos ante un supuesto caso de acoso escolar?

Todo lo que os estoy contando está hasta el más mínimo detalle basado en diferentes hechos reales.

Entonces, ¿qué es lo que podemos hacer?

A veces, muchas cosas, a veces, NADA. Me explico.

Sobre el autocuidado. A veces, lo único que puedes hacer es elegir lo que menos daño te haga. Ejemplos concretos:

Ante todo y sobre todo, conseguir una corresponsabilidad efectiva y real, esto puede que haga daño o no, pero no es negociable.

* El colecho como opción para poder dormir.
* Evitar cargarte con más responsabilidades de las que ya tienes. Si tu hijo no celebra una fiesta de cumpleaños con decoración NO PASA NADA.
*Puede que lo de centrarte en lo POSITIVO te cueste un mundo en este momento, así que quizás lo único que puedas hacer es evitar lo que te estresa más. ¿Que no llegas a clase de pintura a tiempo? No paaashaaaa nada. Bueno, sí pasa, pero no se acaba el mundo ¿Que te pones enferma y no puedes hacer nada? Pues olvídate de autoculpabilizarte.

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Vías alternativas y otras carreteras secundarias. El cielo es el límite, pero, al menos, plantéatelo.

A veces, sólo a veces, se nos olvida simplemente, el tratar de hacer algo o NO HACER NADA que nos ayude a estar mejor. Porque estamos demasiado ocupadas sobreviviendo. Así que merece la pena pararse a pensar un momento en si es posible hacer algo más o NO HACER NADA durante un ratito.

Cada una encontrará SU COSA, su salida de emergencia, al menos merece la pena buscarlo.

Puede ser una ducha caliente escuchando música cuando creías que ya no podías más.

Puede ser levantarte 10 minutos antes para tomarte tu café o infusión en calma.

Puede ser aprovechar las esperas en logopedia o en sus clases de música para tomar el sol sola en el parque o leer ese libro.

Puede ser simplemente permitirte disfrutar de ese momento en que se queda dormida en tus brazos.

O también… puede ser liarte la manta a la cabeza y hacer algo grande, claro. Cada una se cuida y se relaja a su manera, oigan. Hay asociaciones y empresas que han surgido de los peores momentos de nuestras vidas.

Y entonces, ¿qué? ¿Si hacemos algo de esto ya podemos decir que nos cuidamos?

Pues todavía no lo tengo muy claro pero, en todo caso, sea así o no lo sea, jamás olvidemos que vivimos en sociedad y que la brutal carrera individualista en la que nos hemos embarcado NO AYUDA en absoluto en esta nueva causa.

Ser positiva/o en los peores momentos de tu vida, cuidarte cuando no tienes tiempo ni para dormir se torna una labor con cariz heroico sin una red social de apoyo. Cambiar la sociedad en la que vivimos es un trabajo de todos y cada uno de los seres humanos que habitamos el planeta. Empieza por ti, empiezo por mí.

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  • Maria Darriba

    Totalmente dacordo. Grazas por escribilo!

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