Necesidades educativas

30 / 9 / 2019 |

Un buen mal día, alguien ha decidido que nuestr@s hij@s no necesitan apoyos en el área de comunicación. Alumnas/as como mi hija, con un lenguaje absolutamente primitivo, niños y niñas con trastorno específico del lenguaje, TEA, pequeños recién llegados al país, incapaces de comunicarse con sus compis, de repente, tienen sus necesidades educativas cubiertas sin más. Tener hijos e hijas con súper poderes es genial, pero que te mientan no lo es tanto.

necesidades educativas

Las necesidades del alumnado están cubiertas. Todo en orden. Las familias estamos tranquilas, no tenemos motivo para preocuparnos. En ningún universo cercano o paralelo debería ser así. Porque si desde la administración pública se afirma eso de manera tajante, ¿quiénes somos nosotr@s para decir lo contrario? Nosotr@s, que pagamos sus sueldos. Nosotr@s que decidimos cada 4 años con nuestro voto quién gestiona esos recursos. Nosotr@s, que hemos parido, criado y educado a es@s niñ@s que tienen todas sus necesidades educativas cubiertas. Nosotr@s que trabajamos hombro con hombro con logopedas, estimulador@s, terapeutas. Nosotr@s, que, además de madres y padres, somos, médic@s, enfermer@s, psicólog@s, pedagog@s, periodist@s…

¿A qué viene esto? Viene a que este año, curso 2019-2020 (y no es la primera vez), la administración gallega ha decidido recortar profesorado en los centros educativos. En esta ocasión ha eliminado la atención en Audición y Lenguaje (además de otras especialidades como Pedagogía Terapéutica en algunos centros y de no cubrirse ninguna baja de orientadores y orientadoras) y la ha reducido en muchos otros.

¿Qué supone esto? Pues supone que hay ahora mismo, sólo en el área metropolitana de A Coruña varios centenares de niños y niñas que no reciben ningún tipo de apoyo educativo en el área de la comunicación. L@s especialistas en Audición y Lenguaje son profesor@s encargad@s de atender las diferentes dificultades que presenta el alumnado relacionadas con el habla, el lenguaje y la comunicación. Vamos, casi nada.

Pero, como decía antes, no hay motivo para preocuparse, porque todo está bajo control. Ninguno de los niños y niñas a los que se les ha retirado este apoyo lo necesitan, obviamente.

Pues ahora vamos a hacer un poco de historia con una de esas niñas. Nacía hace 9 años, a los 5 meses, como ya os he contado algunas veces, una meningoencefalitis herpética aguda atacaba su cerebro sin piedad. El daño cerebral que le ocasionó afectaba, principalmente, a los lóbulos temporales que resulta que, ¡oh casualidad! Son los encargados de gestionar el lenguaje autitivo y los sistemas de comprensión del habla. Es decir, su caballo de batalla es la comunicación.

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Gracias a su esfuerzo, a nuestro trabajo, al equipo de profesionales con los que llevamos años trabajando, a sus logopedas, a sus profesoras (entre ellas, por supuesto, las de Audición y Lenguaje), a su cuidadora, a su hermano, a su familia y a sus amigas, las habilidades comunicativas de mi hija han evolucionado mucho en estos 9 años. Ha conseguido pasar de no mirar a los ojos, a tener contacto visual. De no emitir ni una palabra, a construir frases muy básicas como “quiero comer bocadillo” “quiero ir a playa” o “a dormir”, de mostrarte con mil armas, canciones y caricias diferentes, lo que siente o necesita.

En estos 9 años en los que nadie nos lo ha puesto fácil, hemos superado mil obstáculos y, a la hora de elegir un colegio, apostamos por uno público en el que se ha integrado a la perfección. Adora su cole y a sus compañer@s. Un colegio que ya contaba con pocos recursos de apoyo, una profesora de Pedagogía Terapéutica a tiempo completo y otra de Audición y Lenguaje que iba dos o tres días a la semana al centro (según el curso). No era lo idóneo, evidentemente, y por eso ya habíamos reclamado en alguna ocasión que, al menos, se completase la atención durante toda la semana, pero hasta ahora sobrevivimos con esta alternativa.

Pero ahora… ahora resulta que mi hija ya no necesita atención en Audición y Lenguaje, ni dos días a la semana. Mi hija ha evolucionado de manera prodigiosa este verano sin que nos hayamos enterado y sin que ninguno de los profesionales que trabajan con nosotr@s se haya percatado. Si fuese creyente, podría intentar autoconvencerme de que se ha obrado un milagro, uno un tanto extraño, sí, pero alucinante… pero como no lo soy, sólo puedo decir que nos están mintiendo.

Porque yo puedo contar en primera persona nuestra historia, pero como la suya, hay  decenas de casos de niñas y niños con casuísticas variadas: trastorno específico del lenguaje, dislexia, trastorsnos del espectro autista; niñas y niños que acaban de llegar a España y no hablan ni cuatro palabras de castellano o gallego; niñas y niños sin diagnosticar por falta de tiempo de los equipos de profesionales que ya estaban sobrepasados en cursos anteriores y que este año tendrán que mirar a la cara a las familias y decirles que este curso tampoco podrán darles apoyo a sus hij@s.

Pero yo estoy tranquila. Duermo bien por las noches. Por la mañana me levanto y le enseño a mi hija un dibujo de un león. ¿Qué es?, le pregunto, ella me responde “amarillo”. No pasa nada, pienso, si es que se ha debido de levantar con mal pie, porque ella ya no necesita apoyos en comunicación. La administración lo tiene claro, así que esto sólo ha sido un mal momento.

Pero insisto y no consigo salir de ese mal momento. Entonces saco los pictogramas, las tarjetas con palabras y me invento apoyos y vuelvo a preguntar una y otra vez. Porque necesito que comprenda las preguntas para que pueda dar respuestas. Esas que nadie nos está dando. Porque necesito que algún día llegue a comprender lo que es una mentira para que pueda llegar a ser capaz de defender sus derechos siempre que vuelvan a tratar de vulnerarlos.

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En cualquier caso, cuando sea capaz de hacerlo, las personas que han tomado esta decisión, pueden estar tranquilas, porque si encuentra por la calle a cualquiera de vosotr@s, os dirá “hola” y es posible que hasta se siente con vosotr@s para pediros mimos.  Eso sí, si le hacéis una pregunta y no os entiende, o si os contesta y no le entendéis, es posible que necesitéis pictogramas, algunos conocimientos de lengua bimodal o que le echéis una mano con los signos de apoyo fonológico de Monfort y Jiménez. Todas estas herramientas pueden seros muy útiles si os encontráis con cualquiera de l@s niñ@s a quienes pretendéis dejar sin apoyos. Sí, esos que no necesitan.

Tan sólo dos últimas cosas. Como las familias y los cientos de profesionales que trabajan (casi siempre en gabinetes privados porque los apoyos públicos ya no llegaban antes de que volvieséis a recortarlos) con est@s niñ@s no han conseguido dar con la clave para conseguir tal espectacular evolución en un verano, estaría bien que alguien nos contase cómo conseguirlo. Mientras tanto, estaremos luchando para que se respeten sus derechos. Porque sí, vamos a luchar por algo a lo que las madres y padres de los más de 12 colegios afectados sólo en el área metropolitana de A Coruña, no podemos permitirnos el lujo de renunciar, el futuro de nuestr@s hij@s. Porque les viene muy muy grande la palabra inclusión.

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