Métanse en sus asuntos

25 / 9 / 2015 |

Ya hacía tiempo que no nos tomábamos algo junt@s!! Venga, invito yo, MadreJefa #DelRevés y abro fuego con mis confesiones. Seguro que te ha pasado más de una vez lo que te cuento... Esa señora del asiento de al lado que predice que tienes un niño por la forma de tu barriga o el abuelo que te da lecciones magistrales sobre cómo debes atender o educar a tu peque. Métanse en sus asuntos, por favor!!

Niño comiendo y bebiendo, galletas

¿Qué te pido a ti para tomar? ¿Te apetece un vino, una caña? Yo me tomaría una cerveza belga, una tostada con un poco de cuerpo. A ver, a estas horas tampoco me entra una copa, así que, mejor algo suave que nos ayude a desconectar y sentarnos un rato a charlar como te había propuesto hace un par de semanas. Porque, que conste que nunca dije que fuésemos a quedar cada semana. Ya se sabe, con peques en casa, quedar cada semana para tomar algo y hacernos confesiones puede ser una misión MUY IMPOSIBLE!

Sigo sin poder llegar a todo, pero trato de no agobiarme demasiado por ello. El período de adaptación de dos peques #DelRevés con horarios imposibles de combinar con ningún tipo de vida humana puede ser desquiciante. Si a eso le sumas que ellos tienen todavía menos ganas de levantarse de la cama que tú y que a veces parece que te has cambiado el cerebro por un botón, el resultado puede ser un secado urgente de ropa interior a las ocho de la mañana porque los escapes en plena operación “retirada de pañal” te han dejado el cajón de calzoncillos bajo mínimos; un peque #DelRevés que se “fuga” del cole y te persigue para cerciorarse de que le has metido la merienda en la mochila (no se fía y con razón), o manchas de leche y restos de comida por toda la sala que sólo se limpian dos veces a la semana.

Pero bueno, seguro que la mayor parte de esto que te cuento te suena (dime que si, por favor!) y, en realidad, hoy tenía ganas de hablarte de otra cosa: de esa triste realidad del día a día, las chapas que tienes que aguantar de desconocid@s cuando estás embarazada o tienes peques!!!!!

Tú estás tomándote algo en una cafetería como estamos ahora mismo en una terraza, por ejemplo, o en la playa, o viajando en autobús o tren y, por lo general, en raras ocasiones alguien viene a comentarte algo. Si acaso, un buen samaritano que te avisa de que se te ha caído el móvil o alguien que te pregunta por una calle o por la marca del bolso tan mono que llevas… Pero si tienes una barriga del tamaño de un bombo o un peque pululando a tu alrededor entonces, ¡prepárate porque se ha levantado la veda y todo el mundo se considera con derecho a solucionarte la vida!!! Somos catedráticas de los embarazos y partos ajenos, expertas en la educación de los hijos de los demás y lo sabemos absolutamente todo sobre cómo conseguir que tu bebé se calme cuando está nervioso.

Como esto va de confesiones os haré una: soy una borde profesional. Si no me creéis preguntadle a mis amigos, que lo saben bien, me sale de manera natural, no puedo evitarlo y de verdad que lo intento. Pero esa borde que llevo dentro se me escapa por todas las esquinas en este tipo de situaciones. Máxime cuando los comentarios que vienen de la mesa de al lado o de la abuela de turno en el parque son producto de una educación y una forma de ver la vida que no coincide en absoluto con la que yo comparto con mi familia.

Hace poco, en la playa, mi peque #DelRevés, en plena fase de juego físico, corría de una esquina a otra en una orilla totalmente atiborrada de gente. Así que, como no conseguía seguirle el ritmo con un bañador que se me ha quedado grande de estirado que está y que aún no he conseguido cambiar porque no he encontrado el tiempo ni las ganas para hacerlo hice lo que no se debe hacer gritarle (sólo un poco, eh) para avisar a mi bichillo de que era mejor que no se escapase en medio de la multitud. Enseguida apareció una señora de esas que suelen usar los paseos por la orilla para mejorar la circulación sanguínea (excelente práctica, por otro lado) y le soltó de forma contundente un: “Hay que obedecer a las mamás y los papás”. Aiiiiii, la borde que llevo dentro empezó a bracear para salir a flote de forma escandalosa y yo intenté contenerla para no abrumar a una casi anciana a la que, al fin y al cabo, no quería dejar hundida en la arena como si fuese una concha. Así que al final me contuve y simplemente le lancé un: “Si nos hiciesen caso en todo lo que les decimos siempre iban apañados!! Saben mucho más que nosotros muchas veces!”

Estaréis de acuerdo en que fui ultracorrecta y conseguí domar a mi borde interior, cosa que no siempre consigo, así que estoy muy orgullosa. Pero eso no significa que más de una vez esas abuelas, esos padres o incluso tíos no se merezcan un buen corte de vez en cuando. Sé que en más de la mitad de los casos no hay una mala intención detrás, pero sí una educación o una forma de ver el mundo que no coincide con la tuya así que, ¿por qué no darle tu punto de vista, al menos para que se lo piense un poco mejor la próxima vez que invadan a esa persona unas ganas irrefrenables de meterse en la vida de los demás?

Y si conseguís no ser bordes, no os invito a una caña, pago todas las rondas 😉

Niño comiendo y bebiendo, galletas

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