Lo que aprendimos en nuestro viaje a Roma con niños

25 / 8 / 2019 |

Dos días en Roma, con sus dos noches. No lo vimos todo, pero disfrutamos lo que pudimos. Te cuento lo que aprendimos en nuestro viaje a Roma con niños (y algunas cosas que ya sabíamos de viajes anteriores). Con imágenes, links y consejos variados que pueden hacerte más fácil tu viaje a la ciudad eterna.

Caminando por Roma en familia

Os voy a contar una historia. Una historia hecha de baldosines de piedra a prueba de tacones de turistas de todo el mundo, de callejuelas estrechas en las a veces llegas a jugarte la vida mientras pegas tu espalada a la pared ante una Vespa inesperada. Un relato salpicado por fontanas centenarias, que sabe a gelatto, a pizza y a sudor. Os voy a contar la historia de nuestro viaje en familia a Roma y algunas cosas que aprendimos antes y después de nuestra aventura.

Viajar es una experiencia tan transformadora como educativa y enriquecedora. Viajar es el único vicio que no quiero extirparme, sino hacer crecer sus raíces en mis hijos para siempre jamás.Y eso, os aseguro que en nuestro caso no es sencillo, pero vamos a seguir intentándolo.

¿Cómo preparar un viaje con niños a Roma?

Incluso si eres de l@s que prefieren improvisar, si viajas con niñ@s, es altamente recomendable que dediques un tiempo (al menos unas horas al día durante 3 ó 4 días) a preparar tu expedición para, al menos asegurarte de que aprovecháis la experiencia. Ármate con alguna guía y elige bien en función del tiempo, edades e intereses.

Por ejemplo, nosotros teníamos guías de viaje para peques de las que ya te he hablado en un post en el que os doy unas cuantas referencias de títulos para elegir. En concreto, la de Gaesa (aunque he visto que el título de Roma ahora mismo no está disponible por lo que es complicado conseguirlo, pero podéis cogerlo en la biblio) y el de la colección de Rutas divertidas de Lonely Planet. Son geniales para anticipar y preparar con ellos lo que váis a ver, además de despertar su interés con historias que les hagan soñar.

Mi consejo es que empecéis una semana o 10 días antes a echar un vistazo para que los peques (obviamente, hablamos de libros indicados al menos a partir de 6 años) ya vayan escogiendo lo que prefieren ver y estén especialmente motivados cuando llegue el momento del cansancio, que sabes que llegará, ¿verdad? Entonces es cuando tendréis que echar mano de todas esas cosas tan chulas que leístes en los libros de Roma y que tanto les gustaron.

De hecho, os recomiendo que llevéis alguna de esas guías chiquitinas en la mochila a diario para ilustrar cada visita y amenizar los descansos. Hay muchas más opciones, por supuesto, libros de actividades, para colorear, pegatinas… o títulos más raros y maravillosos como éste que nos prestó una amiga, en italiano «Orma, Ramo, Roma, Amor«, en italiano y rimado, un paseo por la increíble historia de Roma.

Libros para preparar un viaje a Roma con niños

Libros para preparar un viaje a Roma con niños

Más recursos para preparar viajes a Italia con niños en esta web de la perrita Pimpa y sus amigos. Descubrimos algunos libros de la colección el año pasado, pero en la web de cittaingioco tenéis más posibilidades como las guías en versión ebook, etc.

Para l@s adult@s tenéis una increíble variedad de libros sobre Roma. Nosotros, en todas nuestras visitas a la ciudad eterna, hemos tenido entre 48 y 72 horas disponibles, por eso siempre hemos optado por guías breves y bien planteadas como la de City Pack, pero seguro que si probáis con la “Roma de cerca” u otras colecciones similares de Lonely Planet también acertáis.

¿Qué ver en Roma si viajas con niños?

Esta pregunta tiene tantas respuestas que estaríamos varios días para daros una lista cerrada. ¡Hay tantas Romas! ¡Tantos posibles paseos! Digamos que la pregunta no es «¿qué ver?» sino «¿Qué no ver?» Os cuento el nuestro y lo que se nos quedó en el tintero, pero me parece altamente recomendable para hacer en familia.

Y lo que nunca, nunca, nunca podéis dejar de hacer es callejear, buscando la sombra y los secretos que ocultan los rincones de esta ciudad mágica. Así que añadid el Trastévere a estas rutas y el viaje será completo.

  • Colisseo. Es gratuito para los niños, así que lo mejor es que tú hagas tu reserva online para los adultos o saques la Roma Pass que te ayudará a evitar colas. Las dos veces que hemos estado dentro, de todas formas, la afluencia de gente se reducía considerablemente a partir de las 15.00 horas. Suponemos que será porque las visitas organizadas y/o en grupo terminan a mediodía.

Con el peque del revés nos decidimos por una visita guiada en español y la verdad es que la disfrutó a tope.

Coliseo con niños

En cuanto llegamos, tuvimos que ir al Coliseo, de noche, con menos gente

Coliseo con niños

El Coliseo con niños, con sombrero, mucho mejor

La tienda de recuerdos del Colisseo, por cierto, es más que recomendable (y sé de lo que me hablo, babies, porque mi hijo y yo somos unos shop addict contenidos por la recesión económica) porque tiene libros sobre la Roma antigua en italiano, inglés, francés, español, portugués y hasta en ruso. Nosotros nos hicimos allí con un pequeño botín que incluye a un centurión romano y tres libros y no nos arrepentimos. Aunque sea el primer sitio que visitas, quizás merezca la pena cargar con el botín después…

Libros y juguetes de Roma

Nuestro botín en el Coliseo de Roma

Libro de pegatinas Roma

Interior del libro de pegatinas reutilizables

Libros de Roma para niños

Interior del libro sobre la antigua Roma, muy completo y recomendable

Como véis incluye un libro en francés, pero lo cierto es que es una colección que iniciamos en París y teníamos que continuarla 🙂 Minou Minou nos tiene conquistados.

Libro Minou Minou en Roma

Interior del libro Minou Minou en Roma

  • Foro Romano. La entrada (16 euros a partir de noviembre de 2019) para el Colisseo, incluye también el Foro y el Palatino. Está todo a un paso, así que es más que recomendable que aprovechéis el tirón para recorrer lo que en su día fue el eje central de la vida en la antigua Roma.
El Foro y el Palatino son una experiencia única con niños

El Foro y el Palatino son una experiencia única

Foro Romano con niños

El único problema para visitar el Foro con peques es el mismo que os encontraréis en otras zonas de Roma, y es que el suelo no está preparado para sillitas ni carros de bebé. Os recomiendo que porteéis al menos en esas visitas porque los desniveles de ruinas romanas no están a prueba de suspensiones hidráulicas 😉

En el Foro y el Palatino tendréis mucha menos cola, así que en una tarde o una mañana podréis verlo todo sin problema. Las vistas desde el Palatino son impagables, pero tendréis también unas vistas únicas del Foro bajando por las callejuelas que llevan del Campidoglio al Foro.

Campidoglio, Roma con niños

Subiendo hacia el Campidoglio

Roma con niños

Junto al Foro romano está el monumento a Vittorio Emmanuelle II

  • Piazza Navona y piazza de Spagna. Dos clásicos romanos que bien se merecen un paseo en familia. Por supuesto, lo que más les gusta a los peques son sus fontanas y, además, en el caso de la piazza de España, cuenta con la ventaja de tener una fuente en la que realmente se pueden refrescar. Y es que la inmensa mayoría de las fontanas romanas están protegidas por un arco que disuade a los visitantes de todas las edades de tratar de acercarse demasiado. No sé en vuestro caso, pero en el de la peque del revés esto era una frustración. ¿Te imaginas estar junto a una cascada de agua a 30 grados y no poder ni rozar el agua? Pues eso en cada piazza y esquina. Sí, a la peque no le gustó nada de nada.
piazza navona, Roma con niños

Piazza Navona, sus fuentes

piazza de España

Piazza de España

roma con niños

Remojándonos en la fontana

Advertencia sobre la piazza de España, desde hace poco está prohibido sentarse en la famosísima escalinata. No, ya no podrás sentirte Audrey Hepburn o Gregory Peck por unos minutos, pero a cambio, la plaza se conservará mucho mejor y, sobre todo, los visitantes y locales pueden subir y bajar la escalinata sin tener que sortear a dos personas a cada paso.

  • Fontana di Trevi. Sí, hay que ir, es casi casi un rito para cualquiera que pase por Roma pero, vista la cantidad de seres humanos que pasan por Roma en los últimos años, mi recomendación es que, si puedes, te acerques a verla al amanecer. Quizás así consigas un hueco entre la multitud lo suficientemente amplio como para no ahogarte y hasta podrías hacer unas cuantas fotos antes de que tus peques se lancen a intentar emular a Anita Ekberg en la fuente.
  • Palazzo del Quirinale. El palacio presidencial no tiene realmente nada espectacular para los niños pero… ¡ay, esa explanada en su parte frontal…! Invita a correr y jugar persiguiendo palomas y si además te acercas a última hora de la tarde podrás disfrutar de una puesta de sol espectacular con los tejados de Roma a la vista.
  • Roma con niños

    Corriendo por la explanada del palazzo del Quirinale

    Palazzo del Quirinale con niños

    Palazzo del Quirinale al atardecer

  • El Pantheon. Otra visita obligada y gratuita, además, eso sí, casi siempre también con colas. La buena noticia es que las colas avanzan rápido, la mala es que en verano no hay forma de estar tranquilo dentro de este edificio único.
Roma con niños

Panteón, gente y gente y gente

De cualquier modo, merece la pena intentarlo. Ver las motas de polvo brillando al contrastar con la luz solar que entra por el agujero circular de la cúpula de este edificio es un espectáculo que cualquier bebé del mundo adoraría.

  • El castillo de Sant’Angelo. ¿Un castillo lleno de pasadizos secretos y que ha jugado un papel tan único en la historia de una ciudad? Síiiiiii. Es un acierto seguro con peques de casi todas las edades. Motivarles para esta visita resulta extremadamente fácil.

Además de todas las historias de Papas que huyen por sus túneles, de cómo fue construido en época romana por Adriano y cómo ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, adaptándose cual camaleón italiano, su sola presencia, en medio del Tíber, junto a todas las maravillas que le rodean y como pórtico que antecede la Ciudad del Vaticano, lo convierten en el escenario perfecto para vuestra aventura romana.

El ticket está incluido en la tarjeta Roma Pass.

  • La bocca della veritá (la boca de la verdad).
    Lo único malo de esta atracción es que se ha popularizado tanto que de nuevo es imposible casi casi evitar las colas (insisto aquí en la recomendación de madrugar mucho para disfrutarla en soledad). Nosotros, de hecho, en nuestra última visita, aunque pasamos a apenas 200 metros, decidimos cambiar de rumbo para no tener que esperar 15 minutos nuestro turno para sacarnos la famosa foto.

Por si no la conoces, cuenta la leyenda de esta boca milenaria que si metes tu mano en su boca se la tragará si eres un mentiroso/a. Irresistible para los más pequeños.

  • Zonas verdes en Roma.
    Hay algo horrible en Italia y es el hecho de que, aunque se trate de un país que adore a los niños, sus ciudades no suelen contar con ellos en absoluto. Apenas hay calles totalmente peatonalizadas donde correr y jugar, ni parques infantiles en medio de las ciudades.

Para compensar, sí existen algunas grandes zonas verdes en las que respirar y apartarse un poco del estruendo de los coches y las masas turísticas. Una de las más conocidas, por su céntrica ubicación, es Villa Borghese.

Una extensa zona verde que incluye mil atractivos. Adquirida por el estado de Roma a principios del siglo XX a la familia Borguese, la principal diferencia que existe entre esta magnífica zona verde y otros parques famosos como Hyde Park es “el estilo romano”. Villa Borguese combina a la perfección arte y naturaleza y en sus 80 hectáreas, además de pasear y refrescarte en alguna sombra o jugar al pilla, podrás disfrutar con el Bioparco (dentro del cual está el zoo de Roma), la gallería Borguese, o el Museo Etrusco de Villa Giulia. Puedo afirmar sin sonrojarme que muchas ciudades en el mundo no guardan ni la mitad de riqueza patrimonial e histórica de la que alberga este parque.

Roma en familia

Disfrutando con la columna de Trajano

Roma con niños

Delante del teatro Marcello

Alojamiento en Roma en familia.

Siempre depende de si viajas con un bebé o varios niños. En nuestra primera visita a Roma con la peque del revés reservamos en un hotelito céntrico, bien ubicado y a muy buen precio, pero claro, en aquella ocasión sólo necesitábamos una cunita, así que no había mucho problema.

Con dos peques, nos lanzamos de nuevo a Airbnb. Nuestro apartamento pertenecía a un pequeño hostal llamado Nerva Accomodation, en pleno centro, en la Vía Cavour. Cuentan con habitaciones en el tercer piso y algunas habitaciones dobles, una triple, una simple y un pequeño apartamento en la planta baja.

Roma con niños

Fuente en el patio interior del edificio

Equipado con lo justo (pero suficiente para una estancia corta), con dos habitaciones (eso sí, el sofá-cama no es apto para espaldas delicadas) y con una curiosa fuente de piedra en su patio interior. Sí, Roma está llena de secretos ocultos en sus patios y rincones.

En airbnb encontraréis más opciones de todo tipo, porque ahora esta plataforma incluye también hoteles y pisos gestionados por inmobiliarias en muchos casos.

Qué comer en Roma.

Como decía mi amigo mío a nuestro regreso. “Voy a adivinar lo que tomastéis estos días. A veeeer… os alimentastéis a base de pasta, pizza y helados, ¿a que sí?” Y es que Italia es el paraíso de las comidas favoritas para los peques.

Una pequeña advertencia, para los que no hayáis viajado antes a este increíble país: no hay pizza en todos los restaurantes. De hecho, la mayoría de ellos no la tienen. En Italia hay pizza, tatatatachaaaan…. ¡en las pizzerías! Bueeeno, y en algunos restaurantes, pero prácticamente en apenas el 15%, lo sé porque hubo varios días en nuestros viajes en los que el peque se empeñó en comer pizza y tuvimos que recorrernos muchos locales hasta encontrar alguno en el que hubiese algo más en el menú (el papá del revés no come queso ni pizza).

Sobre las gelaterías, lo cierto es que la variedad tampoco deja lugar a dudas en Roma. Existen unas cuantas con fama internacional, como Giolitti o Gelateria della Palma, pero si ese día hay cola, os animo a aventuraros a casi cualquier otra. Nosotros tenemos un secreto para descubrir las malas: la prueba del pistacho. Si el helado de pistacho es verde o de tono muy verdoso, huye, en ese local utilizan demasiados colorantes que estropearán el sabor y eso nunca nunca es buena señal.

Cómo moverse por Roma.

El centro de Roma es muy manejable a pie, aunque las grandes caminatas pueden ser todo un reto para los más pequeños. Los adoquines no están muy pensados para las sillitas, así que lo más recomendable es que porteéis todo lo que podáis a vuestros peques (armaos de un portabebés fresquito para los calores de la ciudad en verano).

Existen un par de buses turísticos que son una buena alternativa para recorrer los principales lugares de visita con peques. Otras opciones son, por supuesto, el taxi, o ya en términos más ecológicos, los coches de caballos que puedes encontrar en la piazza de Spagna o en lugares como Villa Borguese, o medios de transporte alternativos del estilo de los tuktuk, muy prácticos para grupos pequeñitos.

Si te decides por un taxi, te recomiendo que contrates a través de alguna app del estilo de Free Now para evitar un sobrecoste. En nuestra escapada romana viajamos tres veces en este medio de transporte y sólo cuando lo hicimos a través de la app nos cobraron el precio oficial.

Y más, mucho más, todo, o casi todo merece la pena en Roma. Pero esta es nuestra selección y esta nuestra historia. Lo del cansancio, el calor, las fotos en las que siempre tenían que salir los souvenirs y los miles de personas que salen en nuestras fotos, mejor ni lo comento.

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