La vida del revés no es tan diferente

30 / 10 / 2015 |

Como hay puente, creo que es un momentazo para tomarnos una caña o un vino junt@s. Ya sabes que invito yo. Hoy te traigo un poco de vida, de mi vida y una reflexión verbenera, de una impaciente reconvertida en paciente forzosa, de una madre que tuvo que reinventarse y que descubrió que las mejores lecciones salen de los peores momentos.

La familia del revés en acción

Llevamos ya casi casi seis meses en esta hermosa aventura del revés y unas cuantas semanas tomándonos cañas/vinos juntas así que he tomado una decisión, es el momento de sincerarnos. Si no te ves con ánimos, tranquila, ya lo voy haciendo yo por ti, para eso soy la madrejefa #delrevés. Un poco de vida y verdad en estado puro, que no nos viene mal en este mundo digital, pero sin ponernos demasiado trascendentales, eh.

Te cuento, en versión resumida, algo de mi día a día. No se trata de aburrirte, ni mucho menos, pero te propongo que pienses si te sientes identificada con las situaciones que te voy contando, sin más. Al final, ya sacaremos conclusiones.

Pipipipi, tengo que cambiar el timbre del despertador porque este me mataaa, me sacudo la legaña, ducha, ropa a toda velocidad (crema hidratante, vuelve a mí!) preparo el almuerzo mientras despierto a la pequedelrevés y trato de arrastrarla para que desayune en su taza de Peppa con la colaboración inestimable del padre delrevés. A los pocos minutos hago lo propio con el peque delrevés, que ahora que ya ha pasado al cole de mayores, por lo menos nos evitamos el tener que pedir ayuda y andar como locos de un cole a otro. Desayunamos y vamos preparando todo un poco #aloloco, vamos, como buenamente podemos.

Familia del revés en acción

Foto de Olladas Paos

Llega el momento de lavarse, vestirse y la “negociación-batalla” continua con el peque delrevés, que siempre siempre siempre encuentra un motivo ultrarrazonable para dejar para el último minuto la labor de intentar ponerse la ropa y los calcetines. Arrancamos cantando por el camino o jugando a las carreras y llegamos por los pelos -esos mismos que la peque lleva tan mal peinados porque no quiere ver un cepillo delante y ya no había tiempo material para arreglar mejor el desastre capilar-. Madre delrevés que se marcha a trabajar con el portátil a cuestas -ya hay quien me ha comparado con un sherpa y dentro de poco será cierto-.

Vamos abreviando, que los detalles de mi curro no os importan ni un pito, normal!. Salgo como alma que lleva el diablo para recoger a los peques delrevés del cole. Después de los abrazos y besos vuelven las negociaciones sobre si vamos o no a correr detrás de los amigos de clase, si compramos o no una barra de pan, si este camino es mejor que aquel porque a mí me apetece ir por ahí, mami, porfi, porfi, porfi… (el peque delrevés se las trae)

Un siglo más tarde, conseguimos llegar sanos y salvos a casa y calentar la comida que papá #delrevés preparó la noche anterior. Cafeína de por medio, iniciamos la tarde en la que casi siempre hay alguna actividad infantil (música, piscina, pony/caballo, etc) que, habitualmente, es parte del paseo de tarde de papá mientras aquí la pringada, digo, emprendedora vuelve a currar donde y como puede.

familia del revés en acción

Foto de Olladas Paos

Tras las meriendas y visitas a parques (si no hay lluvia de por medio) llega el momento de compras pendientes y últimos juegos y arranca el momento de cena-baño-cuentos, meacuesto-melevantodelacamaunratito-vengaparacamaquemañanahaycole-mevuelvoalevantar-quehayquedormir…. y así hasta que caen y nos relajamos unos quince minutos, aproximadamente, lo justo para cenar, currar un rato/ver cualquier cosa en la tele y caer como piedras en la cama deseando que las seis horas escasas que quedan hasta que suene el despertador se conviertan en nueve.

Ya está… bueno, muy resumido y sin entrar en los detalles más bonitos (que por suerte hay muchos) para no eternizarnos. A ver, ¿cuántas similitudes con tu vida has encontrado? Calculo que unas cuantas, si acaso tus peques van a judo, inglés, pintura… o sólo tienes uno, (si te has lanzado a por el tercero o cuarto, mucho ánimo) o vas en coche al cole en lugar de ir andando o, simplemente, nunca puedes siquiera comer en casa pero… en esencia, las diferencias no parecen muy grandes, ¿verdad? Así que estarás ahora pensando: ¿dónde está el truco? Pues no lo hay, aunque sí hay diferencias, menos que similitudes, seguro, pero habelas hainas. Yo creo que las diferencias, como casi todo en esta vida son una cuestión de perspectiva, de números y letras, de palabras y de esfuerzos también.

Números: el número de veces que intentas que tus peques se vistan solos, 30, 40, 50 hasta que aprenden… nosotr@s 300-400-500 hasta conseguirlo (y aún no lo hemos logrado al 100%); el número de días que duró la operación pañal en tu casa, 20, 40, 60… en la nuestra aún no ha terminado; el número de veces que te preguntas qué será de la vida de tu peque dentro de 20 años, una al mes, quizá una al año (tampoco hay que agobiar!)… nosotr@s todas las semanas; el número de cursos a los que has ido para formarte sobre educación y desarrollo y el número de recursos que has buscado en Internet para jugar con ellos, quizás cuatro o cinco, diez si eres una madre o padre muy delrevés.. por aquí, a pesar de ser delrevés casi de nacimiento, he perdido la cuenta de esta cifra…

Hay más similitudes que diferencias entre tu familia y la mía, aunque nadie quisiera estar en mi lugar o en el de tantas otras familias, no somos realmente más “especiales” ni “distintos” que otros

Letras, porque las palabras importan, te digan lo que te digan, claro que importan. Las palabras marcan, etiquetan, pero también te pueden liberar, no lo olvides. Tus peques van a música o a equitación, mi niña peque delrevés va a musicoterapia y a hipoterapia. Has tenido que convertirte en un mal émulo de MacGyver para sacar el hueso de la aceituna que la peque se había metido por la nariz o arreglar su juguete favorito, yo me he especializado en el recortapega para hacer un libro de pictogramas (dibujos identificativos) y fotos para comunicarme con mi hija, he mejorado mis dotes de actriz con la lengua de signos, he reinventado y copiado nuevos métodos de estimulación y he instalado nosecuantas aplicaciones de comunicación alternativa y estimulación en su tablet.

Familia del revés en acción

Foto de Olladas Paos

A estas alturas, redoble de tambor, como no eres imbécil (por algo estás leyendo esta web) ya se te habrán pasado por la cabeza palabras como minusvalía, discapacidad o diversidad funcional. Bingo! Un jodido 13 de agosto (de nuevo números y letras) mi peque contrajo una enfermedad que acabó en un drama de esos que te marcan de por vida y que no os voy a contar para que no acabemos emborrachándonos para superarlo, baste decir que en todos los informes médicos que acumulamos aparecen palabras como daño cerebral, crisis, epilepsia, retraso evolutivo, etc. Desde entonces (hace ya casi 5 años, más números), hemos pasado de todo, como cualquier otra madre o padre, pero nos hemos tenido que enfrentar a esas situaciones diarias con otro tipo de “instrumentos”, digamos que nos hemos tenido que “armar hasta los dientes” de ideas y paciencia (yo que nunca he tenido).

Este camino ha estado y seguirá estando lleno de grandes ventajas. Nunca me hubiera lanzado a construír mi proyecto delrevés si no me hubiese visto forzada a investigar, aprender y formarme en educación, estimulación, juguetes y en todas las empresas y proyectos del sector. No es optimismo visceral, es la pura realidad.

Y aquí estamos, corriendo de un lado para otro para llegar a tiempo a alguna de las citas que tenemos e intentando no volvernos aún más loc@s de lo que ya lo estamos. Porque la vida no es una verbena, ni todos somos super molones, siento mucho decírtelo, pero no tengo nada de cínica y viviré siempre convencida de que debemos intentar con todas nuestras fuerzas, ilusión y energía y con todo lo que nos encontremos por el camino que se parezca lo más posible a esa fiesta en la que a tod@s nos gustaría vivir. Es más, creo que tenemos la obligación de hacerlo porque, sino, ¿para qué estamos en este mundo?

Fotos de Olladas Paos

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