Hoteles libres de niños

1 / 6 / 2016 |

¿Qué te parecería ir a un hotel al que no puideran ir determinado tipo de personas (por decir algo? Hoteles "libres de viejos" u hoteles prohibidos para señores de mediana edad de Badajoz o quizás hoteles "libres de excursiones del Imserso"? Hoteles para personas blancas? Y, ¿qué opinas de los hoteles libres de niños? Genial post de Iria de Cal, de Arkhé Espacio Educativo.

Verano, viajar sin niños, hoteles sin niños

El post de hoy se ha escrito solo. Ha nacido de una conversación de bar con tapas y cervezas. Y ya os informo de que si queréis causar polémica en la sobremesa de una reunión de amigos, solo tenéis que sacar este tema.

La verdad es que suelo escuchar por ahí que si se quiere tener la nochebuena en paz es mejor no hablar de política ni de religión. Que va. Ni con los mismísimos Pablo Iglesias y Rajoy sentados a la mesa se montaría tan gorda como si hablas de crianza y de cómo hay que educar a los niños. Sobre todo a los de los demás.

Y el otro día se montó. Porque resulta que  hay hoteles solo para adultos

No es nada de tipo sexual, no son hoteles de intercambio de parejas ni nada por el estilo. Son hoteles a los que se les presupone cierta tranquilidad porque no hay familias con niños alojadas en ellos.

¿A qué ya habéis tenido una primera reacción al respecto? ¿A que algunos ya estáis pensando “Jo, qué maravilla…” y otros “Pero qué estupidez es esa”?

 

Os cuento un poco de qué va este concepto de hotel pegándoos directamente como se describen en la publicidad:

El concepto de hoteles ‘solo para adultos’ satisface las necesidades de nuestros clientes que buscan relajarse y disfrutar de unas vacaciones en pareja o amigos.

Cada vez son más las personas que, al buscar un destino vacacional, piensan en relax y bienestar, huyendo de ruidos e incomodidades. Por ello cada vez proliferan más los hoteles sólo para adultos. En este tipo de hoteles el acceso está permitido tan solo a mayores de 16 o 18 años, garantizando así que nuestra estancia en sus instalaciones resulte absolutamente relajante.

(…) no correremos el riesgo de encontrarnos con niños pegándose chapuzones en la piscina, no habrá carreras por los pasillos, pataletas en el restaurante o llantos a deshora.

(…) amigos que buscan realizar una reserva en hoteles urbanos o de playa donde poder disfrutar de la compañía y las instalaciones sin molestias ajenas ni incómodas escenas familiares.

(…) ofreciendo alternativas a los hoteles convencionales y garantizando el descanso y relax de sus huéspedes, así como una garantía de ocio y esparcimiento de los mismos sin las incomodidades de viajar con niños, o esas escenas tan habituales en cualquier tipo de espacio público.

 

Conclusión: los niños molestan.

Y es verdad, los niños a veces molestan. Los vecinos a veces también. Y los turistas. Y los señores de mediana edad de Bajadoz. Pero no hay hoteles “libres” de señores extremeños. Porque no hay demanda, me diréis. Me da igual. En España aún hay mucho homófobo y mucho racista. Seguro que habría gente contenta de que existiesen hoteles discriminatorios por diversos motivos, pero sería asqueroso que los hubiera. Y seguramente también sería ilegal (que nos lo confirme algún abogado presente en la sala, por favor).

¿Qué pensaríamos si hubiese hoteles a los que no pudiesen ir excursiones de jubilados? Tengo un amigo que viaja mucho por trabajo y dice que cuando te toca una excursión del Imserso en el hotel es realmente incómodo. Bajan tooooodos al desayuno a la misma hora, tienen un ritmo poco compatible con la gente que se aloja por trabajo y preguntan en la recepción hasta el más ínfimo detalle. Pero no he oído hablar tampoco de hoteles “libres de viejos”.

Venga, vamos a repetirlo un momento… Hoteles libres de viejos. Hoteles libres de homosexuales. Hoteles libres de negros.

¿Se ponen los pelos de punta, eh?

Probemos: Hoteles libres de niños.

Ah, no, esto no suena tan mal. Porque no querer alojarse donde hay negros es algo irracional, de pirados, pero no querer tener niños alrededor tiene su sentido, es más comprensible.

Inciso:
En este momento de la conversación de bar hubo varias acusaciones de demagogia.

Es más comprensible porque es un hecho objetivo que
es más probable que un niño corra entre las mesas de un restaurante a que lo haga un adulto,
es más probable que llore en alto en público a que lo haga un adulto,
es más probable que lo haga de madrugada a que lo haga un adulto,
es más probable que se le caiga el vaso al suelo a que se le caiga a un adulto,
es más probable que no se dé cuenta de que está salpicando a todo el mundo al jugar a en la piscina, de que los mocos le llegan a la barbilla, de que está hablando demasiado alto, de que ahí no se puede tocar, etc.

No voy a ir de santa. Yo también prefiero que no me salpiquen cuando estoy tomando el sol. Pero no me voy a volver loca por ello, malo será que ocurra durante toda la tarde. Como decía otra amiga, vivo en sociedad. En la sociedad hay un porcentaje de niños, un porcentaje de viejos, de mujeres, de hombres, de autónomos, de coleccionistas de Lego… y cuando voy a un hotel suelo encontrarme una muestra más o menos representativa. No tengo ningún interés en ir a un hotel “para familias” lleno de niños porque, lo reconozco, seguramente sea muy incómodo. Igual que sería mala suerte para mí que el hotel estuviese completo con los participantes en un certamen de perros (les tengo miedo) o tomado por adolescentes ingleses (y a estos, más aún). Pero ya está. Mala suerte. Punto.

Cuando voy a un hotel espero ver a un niño llorando en brazos de su madre porque tiene sueño y no lo gestiona bien, encontrarme a un fumador que se salta a la torera la ley, cruzarme a las nueve de la mañana con una pareja que vuelve de fiesta dando tumbos y apestando a alcohol… Vivimos en sociedad. Es normal que haya incomodidades, es normal que tengamos que aprender a tolerarlas o a intentar solucionarlas, dependiendo del caso.

Los niños también tienen que aprender a vivir en sociedad.

No sé cómo van a hacerlo si no les dejamos participar de la vida cotidiana. Si los relegamos a los espacios donde no molestan, a los colegios, a los parques, al interior de las casas.

Niños en hoteles, medios de transporte

Los niños se adaptan a todos los entornos, como cualquier ser humano

Por una parte sospecho que detrás de los argumentos a favor o en contra lo que hay es simple egoísmo. Me parece bien lo que me conviene a mí y punto.

Si soy una soltera sin hijos encuentro mil argumentos a favor de que existan hoteles, restaurantes y vagones de tren solo para adultos. Si soy madre de tres niños, doy mil motivos para que sea obligatorio por ley que en todos los hoteles haya cambiadores, tronas y servicio de alquiler de carritos.

A mí me encantaría ir al teatro, pero ahora mismo no puedo ir. Tengo un bebé de seis meses. No va a aguantar toda la obra sin llorar. Me da igual si está permitido que la lleve o no, no lo voy a hacer, porque no voy a dejar escuchar a los demás. Igual que no voy a ir si tengo una bronquitis que hace que no pare de toser y toser. Hacerlo sería muy egoísta.

Llevo todo el post poniendo ejemplos tontos… Creo que no hacen falta más para que me entendáis.

A ver si podemos ponernos todos la piel de los demás, por favor. Incluidos los niños. No sé porque nos cuesta tanto. Al fin y al cabo, TODOS HEMOS SIDO NIÑOS. ¿Tan mala memoria tenemos?

Termino con una obviedad. Aunque parezca que estoy loca, para quien la quiera entender…

LOS NIÑOS SON PERSONAS

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  • Betitres

    Fíjate que llego a este artículo casi un año después de que lo publiques. Tengo que decir que no puedo estar más de acuerdo, como persona con un mínimo de conciencia social y madre de 3 hijos estoy la verdad cansada de que quede tan simpático expresar rechazo, hartura o incluso asco hacia los niños. «No me gustan los niños, es más, me dan asco» dice una conocida monologuista en El Club de la Comedia mientras todo el mundo se descojona y aplaude, qué transgresora, qué atrevida, voy a seguirla en Twitter. Pues no, mira, no. Vamos camino de un modelo en el que haya más hoteles que admitan mascotas que niños (con todo mi cariño por las mascotas, que también tengo perra y tortuga eh). El mundo se ha vuelto loco.

    • Es que, lamentablemente, este tema no ha desaparecido de nuestra actualidad. Los niños/as son personas. Punto. Se le olvida a mucha gente que decir que «no me gustan los niños» es igual de discriminatorio que afirmar que no te gustan los holandeses, las personas que pesan menos de 50 kilos o las que llevan gafas. Es absurdo, por otra parte, porque cada niño/a es diferente y merece el mismo respeto que cualquier adulto/a.
      Un abrazo.

  • Papás casi primerizos

    De verdad, a mí me enerva este tema. Yo he ido a un hotel con mi familia, y he tenido que aguantar los gritos de adultos borrachos a las tantas de la madrugada, gente maleducada que se cuela en el buffette, y mil cosas más. Me da mucha pena que la sociedad la tome con el grupo más vulnerable, los niños. Ellos necesitan aprender con el ejemplo, y si no se les respeta y se les trata como ciudadanos de segunda, ¿qué les estamos enseñando? Me ha parecido un post genial, un año después!!

    • Vivimos en sociedad y como tal sociedad nos encontraremos en ella con seres humanos diversos. Unos nos molestan mucho, otros poco, otros son maravillosos. La tolerancia es la clave para una convivencia sana y sin ghettos!!

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