Sobrevivir con nenos no hospital

13 / 5 / 2016 |

Pasar unhas horas, días, semanas, meses no hospital non soe ser o plan ideal de ningún adulto, pero se falamos dos nenos, en xeral, a impaciencia e o desconcerto poden crecer. Fáloche da miña experiencia e douche as miñas claves para sair adiante na experiencia con éxito. Porque o hospital, ao fin e ao cabo, é vida, é un espazo pensado para devolvela.

A nadie le apetece pasar horas, días, semanas, meses en un hospital y quien diga lo contrario miente. Pero, lo cierto es que, normalmente, no podemos elegir y, a veces, nos encontramos a nosotras mismas con nuestros bebés en nuestros peques como inquilinas temporales de un centro hospitalario y, si cuando eres adulta/o puede resultar tedioso, en el caso de los niños/as, muchas veces, el tedio es una pequeña tortura. Hoy es el Día del Niño Hospitalizado así que he encontrado la excusa perfecta para transmitiros mi experiencia en la materia y, si os sirve de algo, si al menos os ayuda a que esa semana en el hospital sea más llevadera, daré este tiempo por muy bien empleado. Porque no te olvides de que siempre se le puede dar la vuelta a todo y de que los niños/as nunca dejan de sorprendernos.

No es que me apetezca remover el pasado ni dar detalles innecesarios del presente, pero, para situarnos, te diré que la peque del revés pasó con cinco meses de vida cerca de un mes en el hospital y, apenas una semana después de haberle dado el alta, otros dos meses. Por suerte, a partir de ahí pudimos relajarnos un poco (es un decir, porque creo que fueron los meses más tensos de mi vida, siempre temiendo tener que volver a plantarnos en el hospital a toda prisa). En estos años hemos sido carne de revisión médica y de tratamiento de estimulación semana tras semana, mes tras mes. Conocemos varios de los departamentos del hospital Materno Infantil que nos ha tocado en suerte al dedillo y para nuestra hija el hospital ha sido un elemento más de su vida así que, creo que algo sé de todo esto la verdad. Así que allá va un poco de mi “sabiduría” para compartirla con vosotras/os:

*Haz tribu. Sé que tu hijo/a es el ser más importante del mundo, pero si la estancia hospitalaria es larga vas a necesitar apoyo. Tengo una noticia para ti, eres mucho más fuerte de lo que puedas llegar a sospechar, pero tu peque también y podrá soportar quedarse con su abuelo/a, tío, madrina, tus amigos de toda la vida o simplemente el personal del hospital unas horas. Pero no sólo en el hospital, necesitarás a la tribu como muleta en mil situaciones: para que te hagan la compra, para que te escuchen, para que recojan ese papel en la gestoría que tú no podrás ir a buscar porque tienes que estar con tu peque cuando le hagan “esa prueba”. El apoyo humano es fundamental.

Hospital de día infantil

*Prepara tu armamento con tranquilidad. Esto no es una guerra, pero necesitarás ir bien armada. Durante la última estancia de la peque del revés en hospital de día seleccionamos sus cuentos preferidos, algún instrumento musical, su adorada tablet, algunos puzzles… Los hospitales infantiles suelen tener una zona de juego, aprovéchala, pero a los peques suele ayudarles estar roedados de algunas de sus objetos favoritos. Les da seguridad y les tranquiliza.

*Mantén la calma (siempre que puedas) porque tu calma y tu serenidad son su calma y su serenidad, pero nunca te olvides de que somos seres humanos. Nunca olvidaré la primera vez que entramos en la UCI con la peque. Se me cayó el mundo encima, me puse a llorar y llorar como si no hubiese un mañana. Era superior a mis fuerzas y me derrumbé delante de mi peque. Una enfermera me “cogió por banda” y me dijo que no podía hacer eso, que tenía que transmitirle fuerza, tranquilidad y calma a la peque porque era lo que ella necesitaba en aquel momento. Me enfadé y mucho (aunque eso fue a posteriori) y lo hice porque, aunque era absolutamente cierto lo que ella me decía, no creo que nadie pueda ni deba exigir a una madre en aquella situación que sea una roca. Lo fui en la medida de mis posibilidades, traté de recomponerme en cuanto pude pero si no me derrumbase no sería humana. Así que yo te traslado las palabras de aquella enfermera tal y como creo que me las debería haber transmitido:

Derrúmbate, llora, echa fuera todo lo que tengas. Si ves que no lo soportas más es preferible que salgas de la habitación o del hospital una hora y luego vuelvas porque lo que no puedes hacer es ir llorando y quejándote “por las esquinas” cada hora delante de tu peque que pensará que todo es aún peor de lo que parece si su madre/padre no deja de llorar.

Permítete derrumbarte para después recomponerte y seguir porque nadie soporta ser una roca indestructible todo el tiempo, no es sano

*Come. No tengo un complot contra la comida de hospital y estoy segura de que hay muchos centros que cuentan con un restaurante fantástico pero a nadie le suele beneficiar comer en un restaurante todos los días durante mucho tiempo así que llévate algo de casa (para el peque también si lo tiene permitido), pide a tu familia que te acerquen esas croquetas que adoras o ese cocido que te saca la sonrisa. Estarás más animada/o y con más fuerzas.

En el hospital con niños, hospital de día infantil

Por qué no tocar el harpa en el hospital?

*Trata de responder a todas las preguntas de tu peque (si ya las hace) como mejor puedas. Si tiene que pasarse una semana o un mes en el hospital es probable que no deje de preguntar por qué, qué está pasando, cuándo va a salir de allí… Tendrás que buscar las respuestas si no las tienes, pero no puedes fomentar en ningún caso su ansiedad. Piensa que muchas veces puedes convertir con esas respuestas todo lo que está viviendo en una experiencia interesante, en una aventura apasionante. No te olvides de que ellos/as te pueden sorprender y mucho.

*Ponle banda sonora al hospital. Si hubo algo que me acompañó y animó en todas nuestras estancias hospitalarias no fue la televisión, sino la música. Están más que demostrados los poderes terapéuticos de la música en diferentes situaciones así que no te olvides de aprovecharlos. Haz una selección de canciones que te pongan de buen humor, que te tranquilicen, de muchas que le gusten a tu peque también y mételas en el mp3, en la memoria del smartphone o en tu cabeza (yo también he cantado mucho en el hospital).

Hospital con niños, hospital de día infantil

Peque del revés con todo su armamento en el Hospital de Día

*Ponle color al hospital. Los dibus de las primas de tu peque, una guirnalda de papel o un par de flores (si están permitidas) alegran al más deprimido y ayudan a normalizar la situación. Busca también alicientes para ti: en el neceser mete con el cepillo de dientes un poco de esa colonia que te relaja o ese color de labios que te coloca la sonrisa de forma automática.

*El hospital es vida, no lo olvides nunca y, si es necesario, incorpóralo a tu normalidad de la forma más natural del mundo. Durante las estancias de la peque en la UCI me sorprendía a diario escuchando las conversaciones del personal de guardia sobre sus vidas personales, sobre alguna anécdota del trabajo, sobre la boda a la que iban a asistir ese sábado… En esos días, poco a poco, sin embargo, fui sintiendo más que nunca que el hospital estaba lleno de seres humanos, de vida, de cientos de historias de pacientes, de médicos/as y enfermeras/os para quienes esas habitaciones son casi como su sala de estar.

Nota. Envío un gracias virtual inmenso al personal de Hospital de Día que nos está atendiendo estos meses con tanta humanidad y profesionalidad. Si bien es cierto que hemos tenido más experiencias positivas que negativas en nuestra vida hospitalaria, también lo es que entre vuestras paredes de colores, en vuestra fábrica de superhéroes, nos hemos encontrado de narices con la evidencia de que a base de cariño, de sonrisas, de profesionalidad y cercanía es como se cultivan los superpoderes. Ahora sé que Superman y Batman pasaron una temporadita en el hospital cuando eran pequeños.

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