Os robots, os influencers e a educación da trampa

22 / 3 / 2017 |

Retomo a miña sección de comunicación do revés para analizar o debate do momento en redes sociais: bots, bloggers, instagramers e a educación da trampa. A "picaresca" leva aí séculos. No noso día a día vemos exemplos de mentiras, actividades que sen ser ilegais se escapan das reglas do xogo. Está ben pagar para ter máis interacción e seguidores en redes sociais? E que consecuencias acarrea isto?...

¿Cómo queremos vivir? ¿Qué camino elegimos? ¿El del trabajo honesto, creativo y centrado en obtener los beneficios que nos interesan y nos aportan algo? ¿O en el mundo de la trampa, la mentira y el “quítate tú para ponerme yo”? Es posible que os parezca injusto y hasta exagerado plantear este tipo de disyuntiva a raíz de la polémica surgida en las últimas semanas en las redes sociales (especialmente en Instagram) sobre la utilización de bots (robots) para incrementar el número de seguidores y la interacción a cambio del pago de los servicios de los susodichos servicios. Es que para mí, el quid de la cuestión es ese: apostar por los robots no deja de ser apostar por la sociedad de la trampa, del chanchulleo y la mentira, educar en la mentira y la trampa.

Vayamos por partes. La polémica surge a raíz de la publicación del post de una blogger de gastronomía To Be Gourmet  sobre “El método definitivo para conseguir seguidores en Instagram”. El susodicho método no es otro que contratar los servicios de unos bots (robots que emulan el comportamiento humano) para generar una interacción irreal que ayuda a esas cuentas a subir como la espuma. Raquel lo cuenta muy bien en su post, así que te invito a leerlo.

Ante las dificultades crecientes para despuntar en una red social (los famosos algoritmos de facebook e Instagram lo ponen cada vez más difícil, en el primer caso al ocultar las páginas y en el segundo, al cambiar el feed cronológico por otro en el que se filtran las publicaciones que ves en función de los megusta y de la interacción que mantienes con esas cuentas) la respuesta de este grupo de personas es acudir a la trampa. ¿Vamos a ponerlos en el patíbulo y a someterles a una persecución pública? En mi opinión no es necesario. ¿Vamos a continuar con la caza de brujas que ha arrancado a raíz de la polémica para averiguar quiénes usan estas artimañas? No le veo la utilidad a esta estrategia a no ser que quieras ponerte en contacto con alguna de ellas/os para una campaña. ¿Vamos a justificar lo que han hecho? De nuevo un NO por respuesta. Me explico.

En la marea de reacciones a esta polémica he leído de todo. A bloggers que han utilizado a los bots corriendo a denuciar esta práctica para que nadie les acusase (la táctica de lanzar un buen ataque como defensa) y a muchas otras que se lanzan a justificar este tipo de trampas con afirmaciones como “siempre ha habido trampas”, “cuando se termine con este tipo de técnicas aparecerán otras nuevas”, “no vamos a hacernos los/as sorprendidos/as si muchos/as sabíamos que esto pasaba” o también otras del estilo de “cuando Instagram te lo pone tan difícil algo hay que hacer” o “las agencias lo saben y lo tapan”, “no hacen daño a nadie” o mi preferida, “para las marcas no eres nadie si tienes menos de 10.000 seguidores y necesitas llegar a esas cifras para poder despuntar”.

Instagram, influencers, bloggers de maternidad

Vamos a por mi análisis del revés desde el punto de vista de una profesional de la comunicación:

  • Siempre ha habido trampas. Por supuesto, lo dice el refrán, “quien hace la ley, hace la trampa”. La literatura del siglo XVII encumbró a la picaresca española. Está claro, nada nuevo bajo el sol. Cambiamos las técnicas, las herramientas, pero no la esencia. La cuestión es: ¿no deberíamos cambiarla? ¿tan bien le ha ido así a la sociedad española, en particular? Denunciamos una y otra vez casos de corrupción en la administración pública, en grandes empresas, etc y nuestra respuesta es perpetuarlos… Aprendamos de nuestros errores y abandonemos la mentira y el engaño que están llevando a la sociedad en la que vivimos a una crisis de modelo evidente.
  • Cuando Instagram te lo pone tan difícil algo hay que hacer. Aquí tenemos tres elementos que merecen analizarse.  El primero es, ¿hay que hacer algo realmente?  ¿Necesitas subir 1.000 o 2.000 seguidores de manera artificial? ¿Es sano que nos obsesionemos así con las cifras? Si quiere monetizar este trabajo -porque ser blogger o Instagramer puede ser un trabajo, claro que sí- es normal que te preocupe mantener un nivel de cifras determinadas, claro, pero, ¿todas las personas que usan bots o que han comprado seguidores en redes sociales tienen un sueldo que depende de esa interacción? Me atrevo a asegurarte que NO, porque lo cierto es que muchas de esas personas justamente lo que quieren es llegar a ser influencer, conseguir despuntar de alguna manera sin saber muy bien cómo.

Segunda cuestión. Sabiendo que la procedencia de esa interacción y esos seguidores es falsa, ¿hasta qué punto vas a conseguir mejorar resultados? Si tienes un blog no subirá en visitas y si las marcas observan tu interacción en profundidad se percatarán de que una buena parte es muy poco útil (ya sabes, diez comentarios del estilo de “fine” “good job” o “beautiful profile” no van a ningún sitio :)) Por lo demás, no te aporta NADA.

Y la tercera parte de esa cuestión “hay que hacer algo”. De acuerdo, digamos que sí. Qué tal trabajar más, o ser más creativa, o probar a hacer un vídeo en lugar de una foto, o buscar colaboraciones con otras bloggers, o sacar el pico y la pala para investigar nuevos temas, o hacerte un curso de fotografía para mejorar en el aspecto técnico, o hacerte una cura de desintoxicación para buscar nuevas perspectivas creativas? O… Podría seguir con diez cosas más. ¿De verdad no se te ocurre otra forma? Sobre todo porque serán seguidores REALES, de quienes aprenderás mucho más y conseguirás una interacción auténtica y mucho más valiosa para ti y las marcas.

Bloggers, influencers

  • Las agencias lo saben y lo tapan. Es obvio que ALGUNAS agencias lo saben e incluso es cierto que algunas de esas agencias que lo saben no le dan mayor importancia y se lo ocultan a las marcas para las que trabajan. Pero el hecho de que esas empresas opten por ocultar información importante a sus clientes no justifica tampoco nada. En todo caso, perjudica a profesionales que no hacemos eso. En mis años de experiencia como periodista en medios y gabinetes me he enfrentado cientos de veces con ese tipo de argumento: Si estos lo hacen y aquellos lo ocultan, me obligan a hacerlo a mí. ¿Perdonaaaaaa? ¿Que te obligan a qué? Al contrario, si quieres diferenciarte hazlo de verdad, en los aspectos que más importan. Sé auténtico/a.

Lo siento pero la mentira ajena no justifica la propia. Lo siento pero a la sociedad del TODO VALE acaban por estallarle las trampas en la cara. 

  • No hacen daño a nadie. Evidentemente no provocan muertes ni mucho menos, pero están contribuyendo a inflar de manera desmesurada las cifras dificultando a las personas que no usan esos robots (o cualquier otro tipo de trampa similar, que hay varias, eh) el hecho de que su trabajo, su creatividad y las cifras finales que obtienen se valoren como deberían. Es decir, si sigues a 100 personas y 20 de ellas tienen más interacción y más megusta vas a ver sus publicaciones más que las de los otros y, además, sus 100.000 seguidores (siendo 15.000 falsos) deslumbrarán muchísimo más que los 70.000 auténticos de otro, por poner un ejemplo. Así que sí, un poco de daño sí que hacen.
  • Para las marcas no eres nadie con menos de 10.000 seguidores. En la sociedad de las apariencias en la que vivimos, la del “ahora” y el “aquí”, la del “ya” y el “yo más que tú”, las cifras nos deslumbran. Es una triste realidad con la que tenemos que convivir. Una blogger o Instagramer que quiere monetizar su trabajo necesita que las marcas se fijen en ella en algún momento, es cierto. Queda mucho trabajo por hacer desde el ámbito de la comunicación con las marcas para que empecemos a dejar muy claro que las cifras de seguidores NO son lo único que importa a la hora de escoger bloggers e influencers en una campaña de marketing. Importa la calidad del contenido, el posicionamiento del blog, la comunidad que ha conseguido generar, la interacción y confianza de sus seguidoras, etc, etc, etc… Yo nunca le recomiendo a una marca que prime el número de seguidores a la calidad del contenido y la interacción. ¿Quiere esto decir que alguien que ha contratado bots no tiene buen contenido? Por supuesto que no, en absoluto pero… eso es otra película que no toca hoy.

¿Te he convencido? Si no es así, tranquila, porque se me han quedado en el tintero dos temas para dos nuevos posts:

Cómo elegir influencers para una campaña

Cómo te puedes diferenciar sin usar bots

 

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