Estimulación para bebés: la calidad de los estímulos

18 / 6 / 2015 |

Nueva colaboración de Iria Álvarez de Cal. Toca reflexionar sobre estimulación, en concreto sobre la cantidad y calidad de estímulos que reciben los bebés en la vida diaria. ¿Lo habéis pensado alguna vez?

Estimulación temprana, masaje a un bebé.

Mucho se habla de la necesidad o no de estimular a los bebés y a los niños pequeños. Me refiero a realizar una estimulación sistemática, claro, porque estimulación hay siempre… desde que estamos en el útero de nuestra madre recibimos estímulos del entorno.

Como digo, nos referimos a la estimulación que se diseña, que se secuencia, que tiene unos objetivos y unos determinados modos de hacer; en contraposición con la estimulación de la vida cotidiana, que es espontánea, que no está preparada.

Pues eso, que mucho se habla de su necesidad, pero nosotros hoy no lo vamos a hacer. ¡Ya lo discutiremos otro día! Hoy, si me lo permitís, vamos a dar, al menos por medio cierto, dos ideas:

1) La estimulación de la vida cotidiana es fundamental en la vida del bebé, indispensable para su buen desarrollo, siempre que su vida cotidiana sea de una determinada manera, claro. Por ejemplo, un bebé que duerme solo en su propia habitación, que pasa horas en una hamaca mientras una educadora intenta atenderle al mismo tiempo que a otros cinco como él, que pasea por la calle en un capazo sin ver lo que ocurre a su alrededor, al que se le pone delante de la tele durante horas para que esté tranquilo… no tiene una vida cotidiana “muy estimulante”, en el buen sentido de la palabra.

2) La estimulación sistemática puede realizarse de muchas maneras. Algunos métodos creen en la precocidad, que “antes es mejor”, otros son rígidos en cuanto tiempos de dedicación, algunos creen que el papel del padre / madre es de simple transmisor de información o entrenador, etc. Pero la palabra “sistemática” no implica ninguna de estas características, es más, puede llevarse a cabo de manera respetuosa, valorando los procesos y no solo los objetivos, buscando mejorar las relaciones paterno / materno filiares, etc

Pero ya vengan de la vida cotidiana o de un programa de estimulación, tengo la sensación de que es frecuente que las crías de nuestra especie no reciban los estímulos más adecuados para su desarrollo.

¿Os habéis fijado que los estímulos reales (me refiero a los de nuestra supuesta “vida real”, es decir, en la naturaleza) suelen ser muy “físicos” y multisensoriales?

Vamos a poner un ejemplo:

Imaginaos que estáis sentados en medio de un pequeño claro en un bosque. Vuestra vista recibe estímulos de objetos que enfocar de cerca, la hierba que tenéis alrededor y objetos que enfocar de lejos, los árboles, el horizonte; también enfoca en lugares de luz directa y lugares con sombra, podéis mirar directamente a la luz o poneros a contraluz. Oís el viento en las hojas, pero también un pájaro o un grillo, o un riachuelo a lo lejos. Sentís en la piel el calor del sol y fresco del aire cuando sopla, podéis tocar la hierba con las palmas de las manos y sentirla entre los dedos de los pies. Oléis la hierba, las flores… o la caca de vaca de una granja cercana…

Es una vivencia totalmente corporal y multisensorial. Sin embargo, los estímulos, aunque muy abundantes, son relativamente sutiles, no “empachan” nuestros sentidos.

Pensemos ahora en un bebé que está en brazos de madre.

A través del tacto y de la presión contra su madre percibe una determinada temperatura, nota un determinado tono muscular que le da mucha información (por ejemplo, entre otras cosas, sobre el estado anímico de su madre), siente los límites de su cuerpo marcados contra el cuerpo de su madre (y así va siendo consciente de ellos). Enfoca a la cara de su madre pero no siempre desde el mismo punto de vista porque mama cada vez de un pecho. Los dos oídos también trabajan de forma diferente en función de la colocación del bebé en el regazo materno, a veces un oído oye el sonido ambiental y el otro está pegado al cuerpo de la madre, así que quizás oiga su corazón. Siente el olor de la piel de su madre y de la leche. Estar en brazos de su madre mientras le mece o camina también estimula su sistema vestibular (el del equilibrio) gracias al movimiento.

Esta, SIN DUDA, también es una experiencia corporal y multisensorial. Y es la primera vivencia que la naturaleza tiene planeada para nosotros nada más nacer, así que yo, sin dudarlo, la doy por buena.

Si la naturaleza nos aporta muchas vivencias de este tipo, para mí es lógico pensar que son las que nuestra especie necesita, por lo menos en el comienzo de nuestra vida. Sin embargo, actualmente, los estímulos que creamos para los bebés y los niños no suelen ser ni tan completos ni tan físicos, tan corporales. También creo que hoy en día se estimula mucho la vista (pantallas, juguetes con luces, etc) en detrimento de los sentidos más básicos: el tacto y el olfato.

Mirad estos vídeos (no necesariamente enteros… pueden dañar vuestra sensibilidad). Las pantallas (teléfonos, tablets, ordenadores…) son muy habituales en la vida de la mayoría de nuestros bebés.

Baby watchhing Tv

Grumpy Baby watching tv

 

¿Qué os ha parecido?, ¿creéis que el tipo de estímulo que proporcionan las imágenes de estas pantallas se parece en algo a lo que el cerebro de esos bebés esperaba encontrarse al nacer?, ¿creéis que es esta la clase de estímulos que el cerebro de un bebé necesita?

No se trata de una estimulación nada física o corporal, ni multisensorial, nada significativa para el bebé, demasiado intensa para sus sentidos… Y alguien dirá que por lo menos estos niños están concentrados. Pero, ¿de verdad os han parecido concentrados?, ¿es esa la palabra que emplearíais…? Bueno, de esto mejor también hablamos otro día.

Comparando estos ejemplos (las pantallas en contraposición con el cuerpo de la madre o con las vivencias en la naturaleza) vemos que no tienen nada que ver. No pretendo nada más que incitar a reflexionar sobre el tipo de estímulos que ofrecemos a nuestros bebés porque, aunque ellos “tiran para delante” con todo, no todo es igual de óptimo para su desarrollo.

Es evidente que no todo lo que pongamos a su alrededor va a tener siempre las características perfectas, pero entre la perfección de la naturaleza o el regazo materno y, por ejemplo, el Gangnam Style hay un abanico muy amplio para escoger.

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