El homeschooling o el empoderamiento de los peques

5 / 3 / 2016 |

Porque hay más realidades además de la escuela ordinaria, porque hay muchas sensibilidades y formas de ver la educación. Hoy os acercamos una realidad muy poco conocida en nuestro país, la de los homeschoolers y entrevistamos a una familia que educa a sus hijos en casa.

niña estudiando en casa

No existen cifras oficiales, imposible que las haya porque su realidad no está “reconocida” por la ley, pero lo cierto es que se calcula que en España hay entre 3.000 y 4.000 familias que educan a sus hijos/as en casa. Lo que se conoce popularmente como “homeschooling” es un modo de vida, de educación que en Galicia han escogido alrededor de 40 familias. Desde O Mundo ao Revés, en plena etapa de escolarización de los peques, hemos querido acercarnos a su realidad, absolutamente cercana y enriquecedora. Porque sabemos que hay muchas otras realidades y posibilidades más allá de la escuela tradicional, para eso hemos entrevistado a una familia homeschooler.

Ella no tiene ningún reparo en que diga su nombre, pero yo he preferido dejarlo en una inicial. No es que haga nada malo ni que tenga miedo, pero el hecho es que el homeschooling no está reconocido legalmente en España. También es cierto que ninguna familia ha sido nunca condenada por llevarlo adelante y, la verdad, es que seguramente no tendría mucho sentido que así fuera. D nos cuenta que en su caso siempre tuvo claro que sus hijos se educarían en casa. “Desde la adolescencia lo supe, desde antes de tener fijos, porque a mí no me gustó mi experiencia escolar. Se coarta la creatividad de los niños y es imposible que en un aula con 25 alumnos/as se respeten y sigan los ritmos de todos y cada uno de ellos”.

Como todo proceso de toma de decisión tuvo sus más y sus menos y los sigue teniendo, como cualquier ser humano y cualquier familia. “Siempre fuí yo la que apostó claramente por el homeschooling, pero fue una decisión de pareja finalmente. Por supuesto, pasas por momentos de duda, como cualquier otro padre. Visitas centros escolares para conocerlos y ver otras opciones pero, al final, sigo teniéndolo clarísimo y no cambio”, explica.

¿Los obstáculos para decidirse por esta opción? Obviamente, muchos, el primero la conciliación, porque muchos padres no pueden quedarse en casa a acompañar a sus hijos en el proceso educativo. “Es complicado porque tienes que tener ese tiempo, yo soy autónoma y puedo ir adaptando mis horarios, también hay mucha gente que se organiza por turnos pero lo cierto es que supone dejar de trabajar, renunciar a buscar un trabajo, reducir a jornada o emprender por tu cuenta”.

Las críticas, por supuesto, llegaron, pero D lo tenía muy claro y estaba preparada. “Escuchas de todo, que si estás loca, que si tus hijos no se van a relacionar con otros niños, no van a tener amigos, no van a aprender a leer… Pero es que las críticas se responden con la realidad: mis hijos tienen una vida social muy muy intensa, muchos amigos y siguen un ritmo de aprendizaje similar o superior al de cualquier otro niño/a de su edad”. Lo dice sin sombra de duda, segura, convencida desde el alma por un día a día en el que ve cómo sus hijos son los guías de su proceso de aprendizaje. “Cada familia escoge su metodología. Las hay que tienen un horario muy estricto y un currículum claro, en nuestro caso son ellos los que guían su proceso a través de sus dudas. No tenemos horario porque la vida entera, el día y la noche, todos son momentos de aprendizaje”.

Leer, investigar, preguntar, preguntarse, responder a las necesidades de conocimiento que sus hijos van planteando, ese es el proceso diario de la familia de D. “Por ejemplo, un día plantearon una pregunta sobre Pablo Picasso y otro día y otro. Era obvio que había una necesidade y ansia de conocer así que fuimos tirando del hilo con libros y material que fuímos recopilando y así aprendes sobre historia de España y de Europa, sobre arte, tendencias artísticas. Es maravilloso porque cuando empiezas a tirar del hilo nunca sabes donde va a acabar”, afirma.

“Mi labor es acompañarlos en su proceso y aprender también con ellos y de ellos”, continúa, “y, por supuesto, donde yo no llego, mando recado, busco apoyos, como cualquier otro educador o madre. Porque si tu hijo tiene altas capacidades tendrás que buscar refuerzo, si quiere aprender ajedrez y tú no sabes, también, si quiere ser pintor, buscarás educadores especializados en artes plásticas… Pues nosotros, igual, claro”.

Cuando le pregunto si se ha formado mucho para enfrentarse a esta experiencia confiesa que “sobre todo, al principio, tienes muchísimas dudas, tienes un niño de 3 años y no sabes muy bien cómo va a salir todo. Leí mucho sobre pedagogía, buscas contacto con otras familias con hijos mayores… (los homeschoolers mantienen contacto y se apoyan entre sí compartiendo experiencias en reuniones periódicas) Pero luego, poco a poco vas viendo que has escogido el camino apropiado y te reafirmas porque ves que es donde mejor se respetan los ritmos de aprendizaje de tus hijos”.

Por supuesto, una experiencia así es muy intensa y tiene momentos muy difíciles, “la convivencia es intensa y dura a veces, porque son 24 horas, 7 días a la semana, lo que peor llevo son sus discusiones y encontronazos y, como dije antes, tienes momentos de duda pero yo no encontré una solución mejor”. En este punto le planteo si cree que escolarizaría a sus hijos en algún momento, “ahora mismo, si realmente quisiera escolarizarlos, tendría que ser en proyectos educativos que no encuentro en Galicia ni en España, la verdad”. ¿Y en el futuro?, “ya se verá, si cuando sean un poco mayores realmente tienen claro que quieren hacer una formación universitaria o un ciclo, siempre estás a tiempo de entrar en el sistema, el problema es salír, así que esa decisión la dejamos para cuando sea algo muy claro dentro de unos años”.

Asegura que, en general, en la gente de la calle, lo que se ha encontrado es comprensión y admiración. “Las reacciones son positivas, sobre todo porque nosotros lo vivimos con absoluta normalidad porque tomamos la decisión de corazón, pensando siempre que era la mejor de las decisiones posibles”, asevera. Y su día a día, tal y como nos lo cuenta, la sigue reafirmando, “tengo la posibilidad de ver día a día cómo el ser humano tiene unas posibilidades y capacidades ilimitadas de crecimiento y aprendizaje. Vivimos, hablamos, escuchamos mucho, acompaño y disfruto.

Veo cada día el empoderamiento de mis hijos y te aseguro que recuperarlo puede llevarle a un adulto años de terapia”.

No me queda más remedio que posicionarme, después de hablar con D, de preguntarle todas mis dudas, de escuchar su día a día, lo único que puedo sentir es admiración por su entrega y su paciencia.

Mapa del homeschooling en Europa

Mapa de homeschooling en Europa

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