Deja que los niños descubran la magia que hay en el mundo

16 / 9 / 2015 |

Tenemos buenas noticias! Puedes descansar y relajarte un poco. No tienes que trabajar tanto ni tratar de compensar el tiempo que no puedes pasar con tu peque con actividades y decoración de mil colores. Deja pinterest un ratito porque no tienes que llenar de magia la vida de tus hijos, deja que sean ellos los que descubran dónde está oculta!!

Infancia mágica, educación, no necesitamos crear magia para la infancia de los peques

Olvidate del papel maché, de las agendas repletas de cintas y pegatinas procedentes de una tienda de scrapbooking super molona (déjalas para ti, que te gustan más que a ellos, creo), olvidate de los adornos para algo que no los necesita. ¿Acaso alguien se molesta en adornar un beso o un abrazo? En O Mundo ao Revés siempre decimos que hay otra forma de contar las historias, de ver el final del cuento, de ver el mundo al fin y al cabo pero… ¿Acaso hay mejor forma de ver el mundo que a través de los ojos de un niño/a?

Por eso, hoy te pedimos algo muy muy facilito: ¡DEJA DE ESFORZARTE! Olvídate de pinterest y de las caras de felicidad que tienen todos los peques en las fotos de instagram cuando están pintando con sus padres y deja a tus peques que miren el mundo tal y como es para ellos y ellas: MÁGICO.

Hace unos meses leímos un artículo que circulaba por redes sociales en el Huffintong Post (nos gusta citas fuentes), un texto de Bunmi Laditan con el que estamos de acuerdo, en parte, y por eso me he lanzado a dar mi visión #DelRevés sobre este asunto.

Durante muchos meses (más de lo que me gustaría confesar) yo también era una de esas madres que buscaba actividades y decoraciones para las fiestas de cumpleaños. Yo también me leía artículos del tipo de «100 actividades caseras para el invierno» o «20 cosas que debes hacer con tus peques en la playa», sin olvidarnos del «Las mejores ideas para decorar una fiesta».Pero poco a poco he visto la luz y cada vez dedico menos tiempo y esfuerzos a este tipo de literatura online y a los esfuerzos consiguientes que implica tratar de llevarla a la práctica. La razón es muy sencilla, por muchos esfuerzos que hagas nunca serán suficientes, siempre habrá alguien que haya inventado una nueva forma de estimular, de decorar o de jugar con la pintura de dedos y eso no va a hacer más felices a tus hijos.

Está bien querer pintar sus habitaciones, sus libretas y sus vidas de colores. Está bien y es lógico, humano, una demostración de amor como cualquier otra. A nadie le amarga una vida llena de cosas bonitas, pero no tiene sentido convertir sus vidas en un remedo de la vida que otros creen que podemos o debemos vivir aunque nos lo cuenten en pinterest con muchos colores.

¿Recuerdas cómo veías las cosas cuando eras peque? A mí se me han olvidado muchas cosas, algunas de las que recuerdo me gustan y otras no. Seguramente me hubiera gustado que mis padres jugasen más conmigo y eso es algo que tenemos ahora a nuestro favor, la conciencia de esa necesidad por parte de nuestros peques pero, por lo demás… Hacías cafeterías con dos cacharros en los que cocinabas piedras y arena, saltabas a la comba, construías un fuerte o un castillo con almohadas y te inventabas mil historias con cualquier excusa. Quizás ibais al cine los domingos o cenabáis pizza los sábados o puede que el viernes salieséis a tomar un batido. Seguro que esperabas toda la semana ese momento como un momento mágico… Seguro.

Mi hijo pequeño, desde que tenía apenas dos años, empezó a recoger piedras, hojas y algún pequeño fruto de los árboles de la calle y del parque. Los atesora en sus bolsillos como «regalos» para su madre, su padre y su hermana. Yo guardo todos esos tesoros en una caja desde hace más de un año porque son mágicos, su mirada es mágica y por eso el mundo es mágico para él. Las piedras que se encuentra en el camino, una caja que ha encontrado en el fondo de mi habitación, los tirantes de los pantalones que ha descubierto esta misma mañana, la ley de la gravedad, los imanes con su magia magnética, las tizas de las que salen obras de arte, los Lego que se transforman en castillos, la tierra del parque llena de bichos, la esponja que se convierte en nube cuando se llena de agua…

No necesitas llevarles a Eurodisney para que crean que el mundo es maravilloso, ya lo es en su casa, en su cole, en su parque más cercano o en esa playa a la que váis todos los veranos. Descansa, relájate poco porque no es parte de tu responsabilidad como madre o padre convertir cada día en una mágica vivencia, sino acompañarlos para que ellos descubran esa magia que hay escondida en el mundo.

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