Cómo crear vuestro propio rincón sensorial

27 / 11 / 2019 |

Un rincón en el que recuperar la calma, un lugar en el que autorregularse y pasar un momento de relax. Sigo con mis posts destinados a explicarte qué elementos puedes incorporar a la estimulación sensorial de tu peque cerrando con el diseño de vuestro propio rincón sensorial. Eso sí, ya anuncio un par de propuestas más con elementos sensoriales para el sentido del oído y para la boca.

rincón sensorial

Ya estamos en plena semana de BlackFriday, muchos peques están ya preparando su carta a los Reyes y Papá Noel y nuestras cabecitas se ponen a pensar en compras útiles y que les gusten a sus hij@s, tratando de no saturarles. Por eso he pensado en traerte este post para ayudarte a preparar un espacio sensorial que les ayude a relajarse. Pero quédate hasta el final porque viene con sorpresa.

Llevo un mes dejándote por aquí propuestas de ideas, materiales, juegos para estimular diferentes sentidos. Desde el tacto y la propiocepción, a la vista, pasando por el equilibrio y la estimulación vestibular. De hecho, todavía te debo algunas entregas más breves dedicadas al sentido del oído y el gusto, pero creo que ya ha llegado el momento de dar forma a todas estas ideas en un espacio.

Pero empecemos por el principio, ¿qué es un espacio sensorial y por qué puede beneficiar a mi hijo/a?

Si te suena de algo el término, a buen seguro que lo asocias a terapias o a actividades de estimulación temprana y es que, realmante, los espacios sensoriales tienen mucho que ver con el trabajo de terapia ocupacional o de estimulador@s o terapeutas, pero sus múltiples beneficios son más que recomendables para cualquier niñ@ o adult@.

Podemos definir un espacio sensorial como una zona concreta de una casa o aula en la que los estímulos sensoriales han sido medidos y ubicados para conseguir unos determinados efectos en una o varias personas. El objetivo más común suele ser el de relajación, pero no es el único, puesto que, muchas veces, lo que necesitamos es una estimulación que “active” de alguna forma a los peques.

El objetivo más perseguido suele ser el de la relajación porque, habitualmente, es el caballo de batalla de nuestros peques (y, para qué nos vamos a engañar, también el nuestro). Piensa un momento en vuestro día a día, que el niño o la niña pase de 0 a 100 puede ser cuestión de segundos pero… ¿y conseguir que baje su nivel de nerviosismo/ansiedad? A veces, hablamos de una tarea casi titánica.

De ahí que conseguir la relajación sea uno de los principales objetivos de los espacios sensoriales aunque, en realidad, para ser más exacta, tendría que decir que el objetivo final es, al fin y al cabo, la autorregulación, es decir, que el niño o la niña (o, insisto, los adultos también) se vayan a ese espacio cuando noten que necesitan un poco de calma o cuando se sienten con un especial “bajón” para tranquilizarse o activarse, buscando un equilibrio a través de una adecuada estimulación sensorial.

Seguro que habéis oido hablar también de que muchos coles y, sobre todo, escuelas infantiles, tienen lo que denominan “rincón de la calma”.

rincón sensorial

Nuestro rincón sensorial

¿Dónde ubicaremos el rincón sensorial?

No necesitamos mucho espacio, pero sí es recomendable que sea en una ubicación en la que se puedan eliminar el resto de estímulos. Es decir, quizás una esquina de un cuarto, una galería o un espacio en el que, al menos, se puedan retirar o tapar los juguetes u otros estímulos disponibles.

Lo mejor siempre es observar a tu peque y ver cuál es su lugar preferido de la casa. En nuestro caso, a la peque del revés le encanta sentarse en su mecedora a observar el mundo desde las ventanas de su galería, así que ahí es donde lo hemos situado. Para evitar los impactos no deseados hemos tapado los juguetes que se ubican cerca y sólo los destapamos cuando vamos a por ellos.

Se trata, entonces, de encontrar un espacio que sea “relativamente” aislable de estímulos, un lugar en el que se puedan sentir cómodxs, a gusto, “a salvo” del mundo, por así decirlo. Allí ubicaremos su pequeño refugio sensorial en el que recuperar las ganas de seguir adelante cuando algo falla.

¿Qué necesitamos para nuestro rincón sensorial?

La respuesta tiene que ser muy gallega y es que… depende…. sobre todo de a quién está destinado. Y es que cada ser humano es un mundo y responde de forma diferente ante estímulos auditivos, visuales, táctiles, olfativos o incluso gustativos. Hagamos, entonces, una preselección de los objetos o inventos variados más utilizados en espacios sensoriales por sus potentes posibilidades como reguladores sensoriales. Repasa todas las propuestas de mis posts sobre materiales sensoriales de este mes con calma.

Pero, por supuesto, ahí va mi ayuda. Se trata de seleccionar elementos ante los que muestre hiporeacción, es decir, estímulos que nunca resulten excesivos, sino que, al contrario, siempre siempre reclame más de todos y cada uno de ellos. Explicado en palabras “llanas”, se trata de que se queden siempre con ganas de un poco más.

Rincón sensorial

Dos de los elementos que solemos tener en el rincón sensorial

Nuestro objetivo es siempre que se vaya consiguiendo poco a poco esa autorregulación, esa calma y ese adecuado estímulo. Y, si además, aportamos un pequeño granito de arena a una integración sensorial más “regulada”, mejor que mejor.

Los elementos más habituales:

Como te comentaba arriba, tienes ya tres listas completísimas de elementos en mis posts sobre materiales para trabajar el equilibrio, juguetes para estimular la vista, y el tacto y la propiocepción, pero ahora te extraigo y amplío lo más salientable de estas listas.

Lámparas con luces suaves, sin destellos potentes, con efecto calmante.

Pelotas sensoriales que pueda apretar y manipular.
Diferentes elementos tactiles para devolver información a su cuerpo de dónde se encuentra.
Mantas de peso. Puedes hacerlas tú misma. Nosotrxs, de momento, estamos probando con este cojín de lactancia que hemos rellenado con arena, pero la peque necesita algo que cubra todo su cuerpo, por lo que, en breve, empezaremos a probar mantas de peso. Os dejo un par de ejemplos que NO hemos probado y os recuerdo que el peso de la manta no debe superar el 10% del total del peso del niñx.

Un ejemplo de manta de peso con telas preciosas y otra manta de tela suave sin estampados. En la foto ves el cojín de lactancia relleno de arena que tenemos, colocado sobre la mecedora. En el suelo, las telas que le aportan también mucha calma a la peque del revés, son tules elásticos, fantásticos para trabajar también la propiocepción.
Vibradores.
Elementos que sirvan para envolver, arropar como puffs, hamacas que se cierran en la espalda… En nuestro caso tenemos, como veis en la foto, una mecedora, que hemos aprovechado puesto que el balanceo le encanta a la peque del revés, además de aportarle mucha calma.
Mordedores. Todavía no te he hablado de ellos, pero suelen ser un arma casi imprescindible, también en el exterior, les ayuda a descargar tensión y a recibir información oral que les calma. Nosotros tenemos diferentes tipos de collares y colgantes y ese monito amarillo de la foto que en breve tendremos que relevar porque está muy machacado ya.

elementos de nuestro rincón sensorial

Es importante tener una o dos cajitas para mantener un orden mínimo en nuestro espacio sensorial

Tienes dos de estas listas en mi escaparate de amazon influencer que te dejo marcado aquí.

Omundoaoreves en amazon. Mis cosas favoritas.

Más factores relevantes.

Cambia los elementos cada mes, aproximadamente, sobre todo si tu peque tiene dificultades para generalizar o presenta algunos indicios de rigidez. De esta forma le ayudarás a que no resulte «imprescindible» un elemento concreto de ese espacio, que pueda ser él o ella mismx quien busque elementos que suplan esa función, incluso fuera de ese espacio, generalizando con mayor facilidad y siendo capaces de encontrar en diferentes contextos objetos o herramientas que les ayuden a autorregularse y encontrarse mejor.

Otro tema es el de las cajas o kits sensoriales que podemos llevar de un lado a otro, pero eso lo dejo para otro post…

Ahora viene la sorpresa. Sabes que siempre me gusta echaros una mano con vuestras dudas y a menudo me escribís preguntando detalles concretos sobre algún juguete, juego o libro y siempre trato de ayudaros pero, en esta ocasión, he pensado que, para poder daros realmente una respuesta adaptada a vuestras necesidades, lo mejor es que os ofrezca, desde mi experiencia, un asesoramiento personalizado a medida.

No, no soy terapeuta ocupacional ni pretendo sustituirles. No tengo su formación académica, pero sí experiencia como para lanzarme a ofreceros esta posibilidad. Jamás se me ocurriría sustituir el trabajo de ningún profesional titulado, pero sí ofrecer algunos recursos que he probado y poder hacer un seguimiento de cómo funcionan vuestros rincones sensoriales con pautas de uso, etc.

Os pediré fotos e información para elegir bien la zona y los recursos adecuados en cada caso, por supuesto.

Así que si quieres que diseñe tu espacio sensorial, escríbeme y hablamos sonia@omundoaoreves.com

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