Carta a las madres de bebés: casi todo pasa

20 / 6 / 2017 |

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar... Y sí, todo, bueno, mejor dicho, casi todo pasa. Llega un momento en la maternidad en que ves los toros desde la barrera. En el que puedes coger un libro, irte a tomar un café, volver al gimnasio o buscar tiempo para tus hobbies. En ese camino van quedando unas cuantas cosas. Algunas buenísimas, otras horrorosas y otras no volverán jamás a ser lo que eran. ¿Te vienes a descubrirlo?

Fotos de los peques del revés, recuerdos de la niñez

Todo lo malo de ser madre de un bebé la desesperación y el agobio, los lloros incansables, la incertidumbre continua, los loquios, la cuarentena, las noches en vela, los dolores de la episiotomía, de la cesárea o de quien acaba de parir, sin más, el sentir tu cuerpo como si te hubiese pasado un camión por encima varias veces (y eso a las ocho de la mañana, no te quiero contar lo que puedes llegar a “no sentir” a las ocho de la tarde), el estreñimiento postparto, las dudas continuas, el cargar con dos bolsas llenas de cosas cada vez que vas a cualquier sitio, el no tener horarios, el convertirte en un ser humano apéndice de otro ser humano (o, según como se mire, el tener un apéndice incorporado a tu cuerpo continuamente), esa sensación de haberte equivocado, ese grito que se te escapa en medio de la octava madrugada en la que no has conseguido conciliar el sueño… Todo pasa… O casi... Ahora te parece imposible, pero te lo aseguro, eso también pasará.

Hace poco, charlando con varias mujeres a las que conozco por motivos profesionales salió el tema de la maternidad. Alguna de ellas decía que no estaba segura de si volvería a tener hijos e insistía en que no existe suficiente información sobre la parte más dura de la maternidad. Yo discrepo, honestamente, pero esa reflexión me llevó a pensar que siguen siendo necesarios posts como éste y por eso me decidí a escribirlo. Porque no, la maternidad NO ES NINGÚN CAMINO ALFOMBRADO DE ROSAS.

Como veo que sigue siendo necesario repetirlo, no me cansaré de hacerlo, para que nadie pase por una experiencia tan intensa y transformadora como esta sin tener todos los datos. ¡Por mí no va a quedar!

Sana, sana, culito de rana. Si no sanas hoy, sanarás mañana… Repetimos una y otra vez desde que empiezan a darse los primeros golpes. Este mantra curativo funciona con ellos, por qué no con nosotras?

La imaginación infantil también se pasa

Lo que daríamos por que su imaginación infantil nunca terminase

Porque no todo cura, pero hay muchas de esas “cosas” que pasan por tu vida con el embarazo, el parto y la crianza que no curan hoy, pero curan mañana. Las heridas de la mastitis sangrante se pasan, el dolor de riñones por agacharte continuamente y llevar a tu peque en el colo hasta el último rincón del universo puede pasarse (aunque te recuerdo que para eso existe el porteo y los portabebés), los nervios, la desesperación de esos momentos en que no sabes cómo calmarle, se pasa, el sentir que te has equivocado, hasta las horas que dedicabas a leer un libro, a tomarte un café, a hacer deporte, a cualquier hobby acaban volviendo. Seguramente no el primer año ni el segundo, pero poco a poco retornan.

Claro que existe la otra lista… La de las cosas que también “pasan” y que quisiéramos que se quedasen para siempre:

  • El apego y el cariño sin límites. Los besos y los abrazos sin límite en cualquier lugar y cualquier situación, sin vergüenzas ni caras coloradas.
  • Todos los regalos que nos trae su imaginación sin límites. Convertir tu salón en una pista de circo, su cuarto en una nave espacial, una caja de cartón en un coche o unos palos en herramientas para construir el barco más aventurero de los piratas de los mares del Sur.
  • Llegará un momento en el que dejarás de ser un súper héroe o súper heroína y empezarás a ser “sólo” papá o mamá. Porque llega, aunque el amor y el respeto sigan ahí, sabes que en algún momento dejarán de mirarte como si fueses invencible, dejarán de buscar en ti la respuesta a todo, de pedirte consejo como única “fuente” cualificada, de rogarte que te quedes en su camita para protegerle de los monstruos o que les ates los nudos de los zapatos como sólo tú sabes hacerlo.

Es ley de vida. Lo sabes. Tienen que llegar esos momentos. Y si no llegan nunca, o se retrasan mucho, como nos va a suceder con la peque del revés tendrás que enfrentarte a otros retos. A retos a los que nadie quiere verle la cara. A un desapego forzoso que tendrás que programar para que no resulte traumático… Pero esa es ya otra historia.

Foto de Eva Lago, Abrazos y besos papá hija

Los abrazos y besos sin límites, que se queden por favor. Fotón de Eva Lago

Pero hemos dicho que este era un post para informar sobre todo lo que muchas madres dicen que no habían leído nunca de la maternidad así que vamos a admitir que hay también cosas que no se pasan, que no acaban de “curarse” nunca.

  • Las estrías no desaparecen (a no ser que pases por el quirófano)
  • Tu cuerpo marcado por la falta de sueño, las consecuencias del embarazo y la desaparición del deporte no volverá a ser el que era, la relación con tu pareja ha cambiado por completo y necesitáis reinventarla, redescubriros en esta nueva faceta.
  • Tu relación de pareja. Tú no te emparejaste con un padre o una madre, tú no te enamoraste de lo que ahora ves y ya no puedes ver pero eso no significa que la relación se destruya. No digo que sea fácil, porque puede no serlo, puede acabar en un infierno o en una relación aún mejor que la que ya teniáis. Sólo sé que no volverá a ser la de antes. JAMÁS.
  • TU VIDA. Poco a poco las horas para cuidarte van volviendo, tu cuerpo puede tonificarse con deporte, vuelves a leer un libro tranquilamente en la playa o tumbada en una toalla en el parque pero algo ha cambiado de forma radical en tu vida y ese algo nunca pasará. Tus prioridades no volverán a ser las mismas, tus planes se organizarán con otras premisas, tu tiempo de ocio, incluso la forma en que ves tu trabajo puede cambiar de manera radical.
  • no serás nunca la misma persona de una manera definitiva. Puede que seas mejor, peor, más nerviosa, más pausada, más impaciente o más consciente, pero no serás la misma. No puedes serlo. Algo ha cambiado en tu vida de una manera RADICAL. La RAE define radical como aquello que “afecta a la parte fundamental de una cosa de una manera total o completa”
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    Todo pasa, y además demasiado rápido, y cuando y te puedes parar a asimilarlo, y pensar como habrías hecho las cosas ¡no vuelve! Yo creo que eso también es lo que veo más positivo de mi (pronta) bimaternidad, que podré tomarme las cosas con otra calma, o con otro temple, sabiendo que las noches sin dormir pasan, que el dolor de pezones pasa, que el tiempo que la tendré pegada a mi pasará… Sin duda a mi nadie me dijo que fuera fácil, al revés, siempre escuche cosas más negativas que positivas antes de ser madre ¡y aun así para mi no puedo más que decir cosas felices! Y desear volver a pasar por ellas.

    • Yo tengo la impresión de que es la fase concreta del postparto (una de las más duras de tu vida en muchos casos) sobre la que menos información existe. Porque sí creo que recibes muchos consejos y advertencias de que la vida con niños te cambia por completo, pero nada te prepara para los dolores, la falta de sueño, las hormonas revolucionadas e incluso la depresión postparto. Yo estoy contigo, para mí, todo se compensa con creces en los años siguientes 🙂

  • martarivasrius

    Gracias un día más. Yo sabía que no era un camino de rosas, sabía lo que me podía esperar y, aunque hay días que nos supere porque somos humanos, se lleva mejor sabiendo que todo son ETAPAS. Pero sería un error dejar de vivir lo maravilloso de está por las cosas malas que tiene… Muy buen post!

    • No dejes que los árboles te tapen la luz de la luna… El postparto y los primeros años pueden ser agotadores, tremendamente agotadores, pero no debemos perder la perspectiva! Gracias Marta.

  • ITZEL VILLAGOMEZ

    Simplemente maravilloso. Así tal cual es la maternidad pero de la misma manera es la vida, con altas y bajas y con heridas que algunas se curan y otras dejan cicatriz y de todo se aprende y algunas cosas se olvidas pero todo pasa y muy rápido, más de lo que quisiéramos.

    • Si es que es eso, que al final, cuando quieres pararte a disfrutar ya te queda media hora y te has perdido taaaanto por el camino. El postparto y los primeros años pueden agotarte hasta la extenuación, pueden destrozarte incluso pero hay que valorarlo todo en su conjunto.

  • Mamifutura

    Un grandísimo post, la verdad. Parece mentira, pero es así… Todo pasa y todo llega. Ayer se lo decía a alguien.

    • Como decía antes, que el dolor y el sufrimiento no nos hagan perdernos tantas cosas maravillosas que hay en ese camino!!! Bicos, guapa.

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