Cambiemos el mundo al corro de la patata

13 / 11 / 2017 |

No les enseñéis a los niños. No les llenéis el futuro de viejos ideales. Dejad que ellos construyan esos nuevos ideales y sueños de los que estamos tan necesitados sin contaminarles con prejuicios inútiles. Vamos a darles la oportunidad de cambiar el mundo al ritmo del corro de la patata.

No enseñéis a los niños

No, el título de este post no presupone ninguna bondad a la letra de ese juego ultraconocido por todos/as que es “el corro de la patata”, sino que pretende homenajear esta maravillosa canción que descubrí hace poco al hilo del post de la semana pasada en el que os contaba que los hijos son el mayor regalo que podemos recibir en esta vida.

En uno de los posts por los que llegué a ese fantástico texto se mencionaba este tema del italiano Giorgio Gaber, “Non insegnati ai bambini” /”No enseñéis a los niños”. De nuevo de la mano de mi amiga italiano parlante os traigo su traducción íntegra acompañada de una reflexión.

“No enseñéis a los niños

No les enseñéis vuestra moral

Está tan cansada y enferma

Que les podría hacer daño

Quizá una grave imprudencia

Es dejarles al cuidado de una falsa conciencia

No elogiéis el pensamiento

Que es siempre más raro

No les indiquéis

Un camino conocido

Pero si queréis

Enseñadles solo la magia de la vida

Al corro de la patata cambia el mundo
No enseñéis a los niños

No divulguéis ilusiones sociales

No les llenéis el futuro

De viejos ideales

Lo más seguro es alejarlos

De nuestra cultura
No exaltéis el talento

Que siempre está apagado

No les iniciéis en el bel canto, el teatro

La danza

Pero si queréis

Contadles el sueño de

Una vieja esperanza”.

Sé que a estas alturas habrá ya más de una/o que esté pensando que estoy loca y que los niños/as sí necesitan ser enseñados/as. A cualquiera de los que estén pensando esto les invito a pensar en lo que nosotros/as les enseñamos a ellos y lo que aprendemos de ellos/as en este camino. Siempre, por supuesto, que nos permitamos hacerlo porque, queridas, queridos, ¿acaso vivimos en un mundo tan maravillosamente perfecto que consideremos que no se puede mejorar en un millón de maneras desde una perspectiva fresca, inocente, novedosa y seguramente mil veces más mágica que la nuestra?

Si alguien ha respondido honestamente que sí a esta pregunta entonces es que tiene un problema muchísimo más grave del que jamás se pueda llegar a imaginar desde su profunda ignorancia. A los miles que han respondido que no, que este mundo que hemos construído y que seguimos contruyendo entre todos/as dista mucho de ser perfecto y que necesita de los ojos ávidos de vida, de sueños, de luz y de cambios de nuestros hijos como la tierra necesita agua para seguir viva. A todas esas personas del revés, os doy una gran noticia: todavía estamos a tiempo, todavía no es tarde, pero cuanto antes empecemos, mejor.

No enseñéis a los niños

Empieza a mirar con ojos limpios a tus pequeños y todas esas propuestas descabelladas que te lanzan al filo de la madrugada. Aprovecha todas y cada una de las oportunidades de abrazarle que tengas y trata de buscar otro millón de ellas más cada día. Estrújale hasta el infinito antes de que desaparezca todo rastro de su inocencia mágica. Piénsalo dos veces antes de animarle a pegar, a hacer trampas o a ocultar cualquier travesura con una “mentirijilla”. Porque sí importa.

Porque si de verdad pensamos que es necesario un cambio debemos dejar de lado de una vez por todas vicios, mentiras y “trampitas”. Porque sí importa que tiremos un papel a la calle sin el menor de los remordimientos, que no cedamos el asiento a un señor de 80 años en un transporte público o que consumamos sin filtro hasta el fin de nuestros días.

Porque el mundo no va a cambiar para mejorar al ritmo de marchas militares, ni de la última canción de moda o del reggaeton, pero sí podemos hacerlo al ritmo de una canción de cuna, del sonido de sus risas y sus juegos infantiles.

Para los italiano parlantes os dejo el texto original de la maravillosa canción que nos sirve de inspiración hoy.

“Non insegnate ai bambini
Non insegnate la vostra morale
È così stanca e malata
Potrebbe far male
Forse una grave imprudenza
È lasciarli in balia di una falsa coscienza

Non elogiate il pensiero
Che è sempre più raro
Non indicate per loro
Una via conosciuta
Ma se proprio volete
Insegnate soltanto la magia della vita

Giro giro tondo cambia il mondo

Non insegnate ai bambini
Non divulgate illusioni sociali
Non gli riempite il futuro
Di vecchi ideali
L’unica cosa sicura è tenerli lontano
Dalla nostra cultura

Non esaltate il talento
Che è sempre più spento
Non li avviate al bel canto, al teatro
Alla danza
Ma se proprio volete
Raccontategli il sogno di
Un’antica speranza”.

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  • martarivasrius

    Si podemos cambiar al ritmo de sus risas. Y qué razón, como siempre… Ojalá pueda dejar de lado yo de verdad tantos vicios para que ella descubra el mundo…

    • Es que es muy difícil, no te creas. Lleva toda una vida ser un niño.

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